EL CUBANO ARLEN LOPEZ SO ROBÓ EL SHOW EN EL MUNDIAL DE BOXEO Y GANÓ PREMIO DE MUCHOS DOLARES

El Campeonato Mundial de la Asociación Internacional de Boxeo dejó una imagen difícil de asimilar para el boxeo cubano, que vio extinguirse su última esperanza de título tras la derrota de Arlen López en las semifinales de la división de 80 kilogramos. El dos veces campeón olímpico cayó de manera clara ante el uzbeco Javohir Ummataliyev, actual monarca mundial de la categoría, en un combate que terminó con votación unánime de 5-0 a favor del asiático. Con ese resultado, Cuba cerró su participación sin presencia en finales y con un balance que confirma una crisis cada vez más profunda.

Desde el primer asalto, el plan táctico de López nunca encontró el camino correcto. Ummataliyev impuso distancia, ritmo y lectura perfecta de la pelea, anulando cualquier intento del cubano por entrar en combate franco. El guantanamero buscó variantes, pero cada ajuste fue neutralizado por un rival que jamás le concedió espacios ni oportunidades reales de dominio. En varios pasajes, la pelea se tornó cerrada y poco vistosa, pero siempre bajo el control absoluto del campeón defensor, que manejó los tiempos con frialdad y precisión.

La decisión de los jueces reflejó fielmente lo ocurrido sobre el ring. No hubo polémica ni dudas: Arlen López fue superado de principio a fin. Aun así, su actuación le permitió asegurar la única medalla de la delegación cubana en el certamen, un bronce que llegó acompañado de un premio económico de 75 mil dólares, otorgado por la IBA a los ocupantes del tercer lugar. En un contexto deportivo adverso, ese ingreso representa un alivio personal para el atleta, aunque no alcanza para ocultar la magnitud del retroceso colectivo.

Antes de la caída de López, Cuba ya había sufrido las eliminaciones de Giolvis Salfrán, Fernando Arzola y Julio César La Cruz, este último en una derrota que también encendió fuertes alarmas por su crudeza. El Mundial disputado en Dubái volvió a desnudar una realidad que contrasta de forma brutal con el pasado glorioso del boxeo cubano, cuando subir al podio era una costumbre y no una excepción.

Hoy, regresar a casa con una sola medalla en un evento de esta magnitud es un golpe directo a la credibilidad deportiva de un sistema que durante décadas fue referencia mundial. Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 ya aparecen en el horizonte, pero sin transformaciones profundas y urgentes, el futuro del llamado “buque insignia” del deporte cubano luce cada vez más cercano al naufragio.