La Serie Mundial de 2025 quedará marcada como una de las más insólitas en la historia reciente de la MLB, y gran parte de esa narrativa tiene nombre y apellido: Andy Pagés. El jardinero de los Dodgers de Los Ángeles pasó de ser duramente cuestionado a convertirse en protagonista de una hazaña nunca antes vista en un Juego 7. En una postemporada donde sus números ofensivos fueron históricamente bajos, Pagés demostró que el béisbol no siempre se define por promedios, sino por momentos que cambian destinos.
Durante toda la postemporada, Pagés acumuló estadísticas negativas que parecían condenarlo. Su promedio, porcentaje de embasarse y slugging estuvieron entre los peores jamás registrados para un jugador con tantas apariciones al plato en playoffs. Sin embargo, el destino tenía reservado otro guion. En el séptimo juego de la Serie Mundial ante los Azulejos de Toronto, con el partido al borde del colapso para los Dodgers, llegó la jugada que lo cambió todo.
Un batazo profundo parecía sentenciar el juego a favor de Toronto. Pagés reaccionó de manera instintiva, corrió con determinación y se lanzó de forma espectacular para atrapar la pelota en el jardín, evitando una carrera clave. Esa acción mantuvo con vida a los Dodgers, llevó el juego a entradas extras y abrió el camino para que el equipo sellara el campeonato con un jonrón decisivo más adelante. Fue una jugada defensiva que literalmente salvó la temporada.
La historia de Pagés es también una historia de sacrificio. Nacido en La Habana, Cuba, dejó su país persiguiendo el sueño de llegar a Grandes Ligas. Firmó con los Dodgers en 2018, se desarrolló en las menores mostrando poder y un brazo sólido, y debutó en MLB en 2024. Su camino no ha sido sencillo, pero su temple quedó claro en el escenario más grande.
A sus 25 años, Andy Pagés ya escribió su nombre en la historia de los Dodgers. No por sus números ofensivos, sino por una jugada que valió un campeonato y recordó a todos que el béisbol también es corazón, coraje y oportunidad. Para muchos aficionados, Pagés pasó de villano estadístico a héroe eterno en cuestión de segundos.
Y ahora la pregunta que divide opiniones: ¿debería un jugador con números tan pobres en playoffs seguir siendo titular si es capaz de definir una Serie Mundial con una sola jugada?