Prepárate, porque esto no es un tropiezo cualquiera: es la noche en que el prodigio tuvo que mirar de frente al boxeo profesional. En Las Vegas, bajo las luces que no perdonan, Andy Cruz vivió su examen más duro y dejó una sensación incómoda: el talento sobra, pero aquí no alcanza con eso. Desde el primer campanazo quedó claro que no sería una gala de exhibición. Había cinturón, había presión y había un rival que no estaba dispuesto a ser parte del guion.
El cubano cayó por decisión mayoritaria ante Raymond Muratalla, que defendió su título ligero de la FIB y estiró su invicto a 24 victorias. Las tarjetas (114-114, 116-112 y 118-110) cuentan una historia más ajustada de lo que sugiere el resultado, pero suficiente para frenar el ascenso meteórico del campeón olímpico, que llegaba con solo seis peleas profesionales y una aura de futura superestrella.
Cruz mostró lo que lo hizo grande en el amateur: velocidad, precisión, control del jab, una derecha recta limpia y una movilidad que descolocó por momentos al campeón. Durante varios asaltos dominó la distancia y obligó a fallar. Sin embargo, el boxeo profesional tiene memoria larga y castiga los detalles. Muratalla entendió rápido que no podía ganar un duelo de finura y cambió el tablero: presión constante, cierre de espacios y desgaste físico y mental.
Desde el segundo asalto, esa presión inteligente empezó a sumar puntos. No fue espectacular, pero sí efectiva. Cruz reaccionó tarde. Cuando decidió plantarse y asumir riesgos, encontró mejores pasajes, pero el ritmo ya no le pertenecía. Resistió, nunca se quebró y tuvo chispazos hasta el final, pero peleó al límite de su experiencia.
El resultado deja a Cruz con marca de 6-1 y frena, por ahora, la narrativa del atajo directo a la élite. Aun así, el mensaje es claro: pertenece a este nivel. No fue expuesto ni superado con claridad; fue exigido como nunca. Su camino, marcado además por una salida traumática del sistema deportivo cubano en 2022 y un nuevo comienzo fuera del control estatal, sigue abierto. “Una derrota no me define”, dijo, mirando al largo plazo.
Ahora la pregunta incómoda: ¿apresuraron demasiado a Andy Cruz o esta derrota era necesaria para construir a un verdadero campeón?
La pelea puede verse en repetición a través de la plataforma de streaming de la promotora y en servicios digitales especializados en boxeo profesional.