En abril de 2024, una noticia estremeció tanto al mundo del béisbol como a la comunidad cubana en Miami: Yuniesky Betancourt, exjugador de Grandes Ligas y figura destacada del béisbol cubano, fue arrestado por un caso de fraude relacionado con seguros. El ex campocorto, nacido en Santa Clara, Cuba, y conocido por su paso por equipos como los Seattle Mariners, Kansas City Royals y Milwaukee Brewers, fue detenido el 12 de abril en la ciudad de Miami, en un giro inesperado que ensombreció su legado deportivo.
Betancourt, de 42 años, fue acusado junto a otras tres personas —Maura Pérez, Nancy Mercedes y Abel Pérez— de haber participado en un plan para simular un accidente automovilístico. El objetivo era defraudar a la aseguradora Kemper Insurance, con sede en Chicago, reclamando más de 61 mil dólares por lesiones inexistentes. Las autoridades del condado de Miami-Dade revelaron que más de 22.8 mil dólares fueron pagados por supuestas terapias médicas que nunca se realizaron, constituyendo un caso grave de fraude organizado.
El arresto de Betancourt fue ampliamente cubierto por medios como América Noticias y Local 10 News. El ex pelotero fue representado por la Oficina del Defensor Público de Miami-Dade y fue liberado el mismo día de su arresto tras pagar una fianza de 4,500 dólares. Los cargos presentados incluían reclamos fraudulentos, conspiración para defraudar, organización de accidente y robo en tercer grado, todos delitos con consecuencias penales significativas en el estado de Florida.
Este escándalo contrastó fuertemente con la imagen pública que Betancourt había mantenido durante su carrera. En sus nueve temporadas en las Grandes Ligas, hasta 2013, el pelotero cubano fue reconocido por su talento en el terreno y por haber acumulado una fortuna que se estimaba en más de 15 millones de dólares. Luego de su paso por la MLB, continuó su carrera en Japón, ampliando aún más su experiencia internacional. Resulta aún más desconcertante que alguien con ese nivel de éxito y estabilidad económica se viera involucrado en un delito de esta naturaleza.
La noticia causó gran impacto entre los fanáticos del béisbol y especialmente entre los cubanos en Miami, donde muchos habían seguido con orgullo la carrera de Betancourt. Para muchos, el caso representó una decepción profunda: una figura admirada que terminó cayendo en la desgracia por decisiones cuestionables fuera del deporte.
Hasta junio de 2025, no se habían registrado actualizaciones públicas significativas sobre el proceso judicial de Betancourt. Investigaciones realizadas en plataformas como NBC Miami, KCTV5 y redes sociales no arrojaron información nueva sobre el estado del caso. Tampoco los registros del sistema judicial en línea del condado de Miami-Dade ofrecieron detalles concluyentes sobre si el caso llegó a juicio, fue resuelto mediante un acuerdo de culpabilidad, o si hubo una sentencia dictada.
Es posible que el proceso legal aún esté en curso o haya sido resuelto de forma privada. Independientemente de ello, el caso de Yuniesky Betancourt queda como una advertencia sobre cómo una carrera brillante puede verse empañada por malas decisiones. De ídolo del diamante a protagonista de un expediente penal, su historia es un ejemplo de cómo el éxito deportivo no garantiza la estabilidad fuera del campo.