Cuba va al Clásico Mundial 2026” asegura Presidente del evento

La confirmación del presidente del Clásico Mundial de Béisbol, Jim Small, de que “Cuba estará en el terreno en marzo” ha encendido la ilusión entre los aficionados del béisbol cubano, quienes llevan semanas inmersos en la incertidumbre sobre la presencia del equipo en la edición de 2026. Sus declaraciones, ofrecidas desde Puerto Rico, una de las sedes del torneo, representan la señal más clara hasta ahora de que la selección caribeña podría finalmente superar los obstáculos burocráticos que han puesto en duda su participación.

Aun así, el panorama no está completamente despejado. Small expresó su apoyo al regreso de Cuba y dejó claro que el torneo cuenta con la intención de incluir al equipo dirigido por Germán Mesa. Sin embargo, su afirmación no implica que todos los requisitos estén completados. La selección cubana todavía necesita la aprobación de diferentes organismos estadounidenses para poder viajar a territorio norteamericano, un proceso que en el pasado ha sido complejo y lleno de restricciones. Varias delegaciones cubanas han enfrentado dificultades para obtener visados en otros eventos internacionales, lo que mantuvo la preocupación entre los seguidores durante las últimas semanas.

Uno de los puntos centrales es la política migratoria de Estados Unidos. Aunque el Departamento de Estado mantiene excepciones para atletas, entrenadores y personal técnico bajo la suspensión 212(f), estas solo aplican automáticamente a eventos reconocidos expresamente como “mayores”, como Juegos Olímpicos o Copas Mundiales. En casos como el Clásico Mundial, la consideración depende directamente del secretario de Estado, quien debe determinar si el torneo califica bajo esa categoría especial. Esa interpretación será decisiva para permitir el traslado de la delegación antillana hacia Puerto Rico.

A esto se suma el rol de la OFAC, entidad encargada de regular aspectos financieros y permisos relacionados con instituciones cubanas. Hasta ahora, no ha existido una respuesta pública que confirme su visto bueno para la participación de Cuba. Sin esa autorización, cualquier decisión favorable del Departamento de Estado quedaría incompleta.

A pesar de los obstáculos pendientes, las palabras de Small representan un rayo de esperanza en medio de semanas de especulaciones y dudas. El deseo de ver a Cuba nuevamente en el escenario internacional del béisbol sigue vivo, y la afición espera que las gestiones avancen a tiempo. Si todo se alinea, la selección cubana podrá estar sobre la grama del Hiram Bithorn en marzo de 2026, participando en el torneo más importante del béisbol de selecciones.