Cuba volvió a sacudir el panorama internacional del béisbol tras anunciar su roster preliminar de 35 jugadores para el Clásico Mundial de Béisbol 2026, una lista que mezcla talento forjado en la Serie Nacional con figuras consolidadas en las Grandes Ligas. La inclusión de nombres como Yoán Moncada y Andy Pagés, actual jardinero estelar de los Dodgers de Los Ángeles, no solo eleva el nivel competitivo del equipo, sino que también envía un mensaje claro sobre la intención de presentar una selección capaz de competir de tú a tú con las potencias del torneo.
El cuerpo técnico apuesta por una preparación temprana y exigente, con entrenamientos programados en La Habana desde el 11 de enero y una serie de juegos de exhibición en Nicaragua y Arizona durante febrero. Estas pruebas servirán para evaluar el estado físico, la adaptación al grupo y la capacidad de asumir roles específicos dentro del equipo, antes de definir el roster final de 30 peloteros. En un grupo exigente que incluye a Puerto Rico, Canadá, Panamá y Colombia, cada detalle puede marcar la diferencia.
Más allá de los nombres, el anuncio reaviva el debate sobre la relación entre el béisbol cubano y la MLB. Durante años, la ausencia de peloteros activos en Grandes Ligas fue una limitante evidente para Cuba en este tipo de eventos. Hoy, la presencia de jugadores con experiencia al más alto nivel representa una oportunidad histórica para competir con mayor profundidad, velocidad y poder, algo que se ha reflejado en ediciones recientes del torneo.
Al mismo tiempo, la lista preliminar no deja de reconocer a figuras emblemáticas del béisbol nacional, como Alfredo Despaigne y Liván Moínelo, quienes aportan liderazgo, jerarquía y conocimiento del juego en momentos de alta presión. Esta combinación de estrellas internacionales y referentes locales busca construir un equilibrio que permita a Cuba no solo competir, sino aspirar seriamente a avanzar a las rondas finales.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. Los procesos de visado, la disponibilidad real de algunos jugadores y las decisiones finales del cuerpo técnico podrían generar tensiones y polémicas en los próximos meses. Con el debut fijado para el 5 de marzo de 2026 en San Juan, la expectativa crece tanto dentro como fuera de la isla, dejando una pregunta inevitable sobre la mesa: ¿está Cuba apostando realmente al mejor equipo posible o todavía pesan factores extradeportivos a la hora de definir quiénes representarán al país en el Clásico Mundial?