El Equipo Cuba dio un nuevo paso rumbo al Clásico Mundial de Béisbol y la noticia llegó con fuerza desde el estadio Latinoamericano. Este 29 de enero se anunciaron nuevos integrantes en la preselección nacional, confirmando que el proceso sigue en movimiento y que el cuerpo técnico no piensa cerrar filas demasiado pronto. Desde el arranque, el mensaje es claro: la competencia interna está abierta y nadie tiene el puesto asegurado.
En medio de los entrenamientos, el director Germán Mesa ratificó que la conformación del grupo responde a una planificación escalonada. Aunque el gran objetivo es el Clásico Mundial, el enfoque inmediato está puesto en llegar con ritmo y profundidad a los torneos previos. Por eso, las incorporaciones continúan y el listado de nombres sigue creciendo en una etapa aún evaluativa.
La novedad más importante de la jornada fue la entrada oficial de seis lanzadores y dos jugadores de posición, procedentes de distintos territorios del país. Desde Mayabeque se sumaron los serpentineros Yadián Martínez, José Ignacio Bermúdez y Luis Vázquez. Holguín aportó a los lanzadores José Miguel Rodríguez y Michel Cabrera, mientras que Sancti Spíritus dijo presente con Yankiel Mauris. Estos brazos llegan para reforzar un pitcheo que ha sido históricamente uno de los puntos más sensibles del equipo Cuba en torneos cortos.
En cuanto a los jugadores de posición, el nombre que más ruido genera es el del jardinero holguinero Yasiel González, líder ofensivo de la 64 Serie Nacional tanto en promedio de bateo como en cuadrangulares. Su inclusión añade poder y consistencia a un lineup que aún busca identidad. Junto a él se incorpora el receptor Nelson Batista, también de Holguín, quien llega para fortalecer una posición clave por su impacto defensivo y su relación directa con el cuerpo de lanzadores.
Estas incorporaciones responden a una idea clara del cuerpo técnico: ampliar la competencia interna para evaluar rendimientos reales y definir roles con mayor criterio. Mesa ha insistido en que todavía no se habla de un equipo definitivo, sino de una base amplia que será reducida progresivamente según las exigencias del calendario.
El proceso, además, no está cerrado. Una vez concluya el cruce de playoffs entre Las Tunas y Villa Clara, se espera la llegada de nuevos jugadores, especialmente del equipo que no avance a semifinales. La intención es integrar peloteros con ritmo competitivo reciente, algo valorado como un plus tanto físico como mental.
Cuba sigue armando su rompecabezas en medio de un escenario complejo y lleno de dudas, pero con movimientos constantes que mantienen viva la expectativa.
La pregunta que ya divide a los aficionados es directa y polémica: ¿estas incorporaciones de la Serie Nacional realmente elevarán el nivel del Equipo Cuba, o solo evidencian la falta de figuras de peso para competir en el Clásico Mundial?
