COMISIONADO DE PELOTA CUBANA RESPONDE A CRITICAS POR TRANSPORTE MEDIOCRE DE EQUIPOS

La crítica situación que atraviesa el equipo de Pinar del Río en la 64 Serie Nacional de béisbol cubano provocó una fuerte reacción en la opinión pública y obligó a las autoridades deportivas a pronunciarse. La falta de un ómnibus para el traslado de los jugadores dentro de la propia provincia dejó al descubierto una realidad preocupante que va más allá de lo deportivo y que refleja la profunda crisis logística que afecta al pasatiempo nacional.

El hecho se volvió viral luego de que circularan imágenes de los peloteros desplazándose desde el hotel hasta el estadio Capitán San Luis en medios improvisados, entre ellos camiones rústicos, triciclos y otras variantes poco convencionales. La escena generó indignación entre aficionados y especialistas, al considerar que atentaba directamente contra la preparación, el descanso y la dignidad de los atletas que compiten en el principal torneo del país.

Ante la magnitud del reclamo, el comisionado provincial de béisbol en Pinar del Río, Hery Suárez, reconoció públicamente la gravedad de lo ocurrido y confirmó que las críticas se basaban en hechos reales. Explicó que el ómnibus habitual del equipo, perteneciente a la empresa de transporte Astro, se encontraba roto, lo que impidió cumplir con el servicio contratado antes del inicio de la Serie Nacional. Tras el partido, indicó, se gestionó un ómnibus alternativo para trasladar a los jugadores que aún permanecían en el estadio hacia el hotel.

Suárez detalló que, luego de la situación, se realizaron gestiones con las autoridades correspondientes y se coordinó el envío de un ómnibus Yutong desde La Habana para garantizar el traslado del equipo hacia la Villa Panamericana. Además, señaló que el ómnibus original del conjunto está en proceso de reparación y que debe reincorporarse en los próximos días, lo que permitiría normalizar la transportación.

Un elemento llamativo de sus declaraciones fue el reconocimiento explícito de las deficiencias y la aceptación de las imágenes que circularon en redes sociales, sin desacreditar a quienes las difundieron. El directivo admitió que algunas decisiones se tomaron sin la consulta necesaria y que estas afectan negativamente la relación entre trabajo y descanso de los atletas. También subrayó que, aunque la situación del transporte en el país es compleja, la responsabilidad recae en la entidad con la que se contrató el servicio.

El episodio obligó a romper el silencio oficial y evidenció las limitaciones estructurales que enfrenta el béisbol cubano. Más allá de una solución puntual, el caso de Pinar del Río dejó al descubierto una problemática que sigue golpeando la calidad y la imagen de la Serie Nacional, profundizando una crisis que ya resulta imposible de ocultar.