COMISION NACIONAL SE BURLA DE PELOTA CUBANA!! Ultimas noticias

La reciente decisión de la Comisión Nacional de Béisbol provocó una fuerte polémica al anunciar que los jugadores involucrados en los playoffs de la 64 Serie Nacional no podrán ser convocados a eventos internacionales si el calendario del torneo se extiende más allá del 23 de enero. La medida, lejos de ser vista como un simple ajuste organizativo, fue interpretada por muchos como una falta de respeto directa hacia los peloteros y una señal alarmante sobre el rumbo del béisbol cubano.

El anuncio coloca a los atletas en una posición inédita y contradictoria: competir y avanzar con su equipo puede convertirse en un castigo. Bajo esta lógica, un jugador que cumpla con su deber competitivo y ayude a su provincia a llegar lejos en la Serie Nacional podría perder la oportunidad de representar al país en compromisos internacionales, mientras que otro, eliminado antes, quedaría disponible para viajar. El mensaje implícito resulta demoledor para la esencia misma del deporte, donde ganar debería ser siempre el máximo objetivo.

La carga de esta decisión recae exclusivamente sobre los peloteros, quienes no son responsables de los atrasos, recortes de subseries ni distorsiones del calendario. Condicionar su convocatoria internacional equivale a trasladarles un problema estructural que nace en la mala planificación y en la improvisación administrativa. En la práctica, se les pide asumir las consecuencias de errores ajenos, afectando directamente sus aspiraciones deportivas y profesionales.

La contradicción se vuelve aún más evidente cuando se observa que dirigentes, funcionarios y cuerpos técnicos no enfrentan ese mismo sacrificio. Mientras los protagonistas del juego quedarían excluidos, quienes toman las decisiones sí estarían disponibles para cumplir compromisos internacionales. Esta desigualdad refuerza la percepción de que el pelotero es tratado como una variable prescindible dentro del sistema.

Más allá del impacto individual, la medida profundiza la crisis de credibilidad que rodea a la 64 Serie Nacional. Cambios constantes en el reglamento, ajustes en pleno desarrollo del torneo y decisiones anunciadas sobre la marcha erosionan la confianza de atletas, entrenadores y aficionados. Ningún campeonato puede sostenerse con seriedad si sus reglas se modifican continuamente y sin una lógica deportiva clara.

Suspender partidos, reducir calendarios y ahora condicionar convocatorias internacionales no resuelve los problemas de fondo; los agrava. La Serie Nacional, como patrimonio deportivo, depende del respeto a sus normas, a su historia y, sobre todo, a quienes la sostienen en el terreno. Cuando se obliga al jugador a elegir entre competir o progresar, queda en evidencia que algo esencial se ha roto, dejando a esta edición marcada por una crisis que trasciende el calendario y golpea directamente la esencia del béisbol cubano.