El boxeador cubano Yoelvis Gómez volvió a colocarse en el centro de la conversación del deporte tras conquistar el título continental de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en Florida. El pasado 22 de agosto, “La Joya” reapareció en el ring del Caribe Royal Orlando y, aunque el combate estuvo marcado por altibajos, logró imponerse al haitiano Edwine Humaine por decisión mayoritaria. Con este triunfo, Gómez (9-1) consiguió no solo un cinturón de prestigio, sino también un segundo aire en una carrera que había entrado en pausa debido a la inactividad.
El regreso de Gómez era esperado por los aficionados, pues en sus primeras presentaciones profesionales dejó claro que tenía el talento suficiente para aspirar a lo más alto del boxeo rentado. Sin embargo, largos meses sin pelear le pasaron factura, alejándolo del protagonismo y despertando dudas sobre su verdadero nivel competitivo. La cita en Orlando representaba una oportunidad inmejorable para demostrar que todavía podía ser relevante en la división y, a la vez, empezar a recuperar terreno en su camino hacia peleas de mayor envergadura.
Desde el inicio, el cubano mostró parte de lo que lo convirtió en una promesa del pugilismo. Los primeros cuatro asaltos tuvieron un claro dominio suyo, castigando con rapidez y precisión a un rival que parecía incapaz de descifrar sus movimientos. Parecía que el combate se encaminaba hacia una victoria clara, pero el desgaste apareció demasiado pronto. A partir del quinto round, Humaine comenzó a presionar y a conectar golpes que pusieron en aprietos a Gómez, quien en varios momentos lució indefenso y falto de reacción.
El desarrollo del combate tomó un giro inesperado y el público percibió que la pelea estaba más pareja de lo anticipado. Sin embargo, el cubano logró rehacerse a partir del séptimo asalto. Recuperó el aire, ajustó su estrategia y volvió a controlar el ritmo de la contienda. En los últimos tres capítulos, Gómez impuso condiciones y cerró de manera sólida, lo que le permitió convencer a los jueces en las tarjetas. Las votaciones fueron 95-95, 96-94 y 97-93, con lo que se oficializó su triunfo.
El desenlace no estuvo exento de polémica. Varios medios especializados cuestionaron el desempeño del antillano, alegando que mostró más debilidades de las esperadas frente a un rival que, en teoría, estaba a su alcance. Los críticos esperaban un regreso más contundente, pero la inactividad se convirtió en un factor determinante. Aun así, el resultado final le permitió levantar el cinturón y reencontrarse con la victoria en un escenario importante.
Después del combate, Gómez habló con sinceridad. Reconoció que la falta de actividad le jugó una mala pasada y que necesitó encontrar un “segundo aire” para evitar la derrota. “Tuve que coger el ritmo y fue cuando las cosas salieron mejor. Sí me hicieron efecto los meses de inactividad. Si yo no sacaba ese segundo aire nos quedábamos. Pensé en mi familia y que tenía que llevarme esta victoria para la casa y seguir el camino”, declaró el púgil, dejando claro que su mente estuvo puesta en no desaprovechar la oportunidad.
La última vez que había subido al ring fue el 6 de septiembre de 2024, cuando derrotó a Diego Alan Ferreira. Casi un año de ausencia afectó su preparación, pero el propio Gómez prometió que esta etapa de intermitencias quedó atrás. Su objetivo es mantenerse más activo y buscar peleas que lo coloquen nuevamente entre los nombres relevantes de la división.
El triunfo en Orlando no despeja todas las dudas, pero sí marca un punto de inflexión en la carrera de Yoelvis Gómez. La conquista del título continental de la AMB puede ser el impulso que necesitaba para relanzar su trayectoria. Ahora, la responsabilidad recae en él: corregir errores, sostener la disciplina y demostrar que “La Joya” todavía puede brillar con fuerza en el competitivo mundo del boxeo profesional.