ATENCION CUBA! José Canseco se declara en Bancarrota

El cubano José Canseco fue durante décadas un ícono del béisbol profesional, una figura que combinaba poder, velocidad y carisma dentro y fuera del terreno de juego. Fue el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas en lograr una temporada 40-40 —cuarenta jonrones y cuarenta bases robadas—, una hazaña que lo catapultó a lo más alto del estrellato deportivo. Ganó el premio MVP de la Liga Americana en 1988, fue seis veces All-Star y campeón de la Serie Mundial en 1989 con los Oakland Athletics. Su vida estaba marcada por lujos, fama y millones. Sin embargo, hoy, Canseco declara abiertamente que ya no es millonario, pese a haber ganado más de 45 millones de dólares a lo largo de su carrera.

Su historia es la de un ascenso meteórico seguido por una caída abrupta. Mientras brillaba en el terreno, fuera de él acumulaba contratos publicitarios, vehículos exóticos, mansiones, joyas y una vida social llena de excesos. Pero con el paso del tiempo, esa fortuna fue desapareciendo. Canseco ha explicado en entrevistas que sus problemas financieros comenzaron a escalar a raíz de varios factores combinados: múltiples divorcios costosos, inversiones fallidas, un estilo de vida insostenible y problemas legales.

Según sus propias palabras, el dinero ganado nunca fue tan “limpio” como aparentaba. “Cuando ganas todo ese dinero, la gente piensa: ‘Bueno, supongamos que son 35 millones de dólares’. Pero con los impuestos federales pagas el 41%, así que te quedan unos 17 o 18 millones. Ni siquiera. Y luego estás cuidando de toda tu familia”, explicó Canseco. A esto se suman los acuerdos de divorcio, que él mismo cifró en más de siete millones de dólares. En total, un escenario en el que una fortuna puede evaporarse rápidamente sin una buena planificación financiera.

El punto de quiebre en su vida pública fue, sin duda, la publicación de su libro Juiced en 2005, donde reveló el uso de esteroides en el béisbol y señaló a varias figuras prominentes. Aunque el libro fue un éxito editorial y cambió el rumbo del debate sobre el dopaje en el deporte, también marcó su aislamiento. Fue rechazado por la MLB, perdió oportunidades de trabajo como comentarista o entrenador, y muchas puertas se le cerraron de golpe.

Hoy, José Canseco vive una realidad muy distinta. Con un valor neto estimado en apenas $800,000 dólares, subsiste a través de apariciones públicas, firma de autógrafos, pequeños eventos y colaboraciones ocasionales en televisión o lucha libre. Ya no hay jets privados ni autos deportivos, pero Canseco conserva algo que el dinero no puede comprar: la convicción de haber dicho la verdad. “No cambiaría lo que viví. Dije la verdad cuando nadie más se atrevía”, ha dicho con orgullo.

Su historia es una lección poderosa sobre la fragilidad del éxito y la impermanencia del dinero. José Canseco no solo representa la caída financiera de una estrella, sino también el reflejo de una sociedad que exalta al ídolo y luego lo olvida. Si la vida pudo arrollar la fortuna de una figura como Canseco, ¿qué queda para nosotros, los mortales que solo soñamos con vivir una pequeña parte de ese brillo? La respuesta es tan cruda como aleccionadora.