Aroldis Chapman volvió a demostrar por qué es considerado uno de los relevistas más dominantes en la historia de las Grandes Ligas al firmar una actuación memorable con los Boston Red Sox frente a los Arizona Diamondbacks. El cerrador cubano, que venía de unos días de descanso, regresó al montículo con una actuación que rozó lo histórico: retiró a cuatro bateadores por la vía del ponche en un solo inning, algo que pocas veces se observa en la MLB. Este despliegue de poder fue clave para que los Medias Rojas evitaran la barrida en la serie disputada en el Chase Field, cerrando el compromiso con una victoria 7×4.
Chapman llegó al noveno episodio con la misión de asegurar el triunfo. Con el marcador a favor de Boston y la parte baja de la alineación de Arizona al bate, Alex Cora confió en el brazo del zurdo de Holguín, quien no defraudó. Su primer rival fue Blaze Alexander, quien poco pudo hacer ante un slider de 85 millas por hora que lo dejó congelado en cuenta de una bola y dos strikes. Después entró Ildemaro Vargas como emergente y, aunque el venezolano se embasó tras un lanzamiento que el receptor no controló, el turno igualmente se registró como ponche. Fue entonces cuando se abrió la posibilidad de un inning atípico, con cuatro rivales retirados por la vía de los strikes.
Tyler Locklear y Jordan Lawlar fueron los siguientes en la lista, pero tampoco encontraron respuesta ante los envíos explosivos del cerrador antillano. Chapman no solo preservó la ventaja, sino que firmó su salvamento número 29 de la temporada, bajando aún más su efectividad a un brillante 0.98, cifras que lo colocan en la élite de los apagafuegos de la campaña 2025.
Con esta gesta, Chapman se unió a un grupo exclusivo de lanzadores que han conseguido un inning de cuatro ponches en la historia de MLB. De hecho, se convirtió apenas en el segundo cubano en hacerlo, siguiendo los pasos de Mike Cuellar, quien lo había logrado en 1970 con los Baltimore Orioles. Este detalle histórico añade aún más brillo a la carrera de un lanzador que ya cuenta con más de 360 salvamentos de por vida y que sigue ampliando su legado a los 37 años.
Pero lo más sorprendente no fue únicamente la rareza del inning, sino la consistencia que ha mostrado en las últimas semanas. Desde el 26 de julio, Chapman acumula 17 relevos consecutivos sin permitir imparables, una racha que refleja tanto su dominio como su capacidad de adaptación. Sus números lo respaldan: 81 ponches, un WHIP de 0.64 y una temporada que lo tiene en ruta de alcanzar por primera vez desde 2021 los 30 salvamentos.
Por tercera campaña consecutiva, el cubano ya suma al menos 60 apariciones, pero lo hace con un nivel superior al de años anteriores. Su capacidad para mantener la velocidad por encima de las 100 millas, combinada con un slider cada vez más letal, lo convierten en un dolor de cabeza para cualquier bateador. La actuación ante Arizona no solo fue un espectáculo, sino también una señal clara de que Chapman está viviendo un renacer en su carrera. En un momento donde Boston busca consolidarse en la recta final, tener a un cerrador de este calibre marca la diferencia.