Andy Cruz atraviesa un momento decisivo en su carrera, aunque esta vez no se trata de una pelea sobre el cuadrilátero, sino de un enfrentamiento legal que podría marcar el rumbo de su futuro deportivo. El boxeador cubano inició el pasado 2 de septiembre una audiencia civil en San Francisco contra la promotora New Champion Promotions (NCP), dirigida por Jesse Rodríguez. El proceso se encuentra actualmente en la fase de declaraciones y ha despertado gran expectación, ya que tanto la presencia del propio Cruz como la de Rodríguez en el estrado son puntos clave dentro del desarrollo del caso.
El origen de esta controversia se remonta al año 2022, cuando el pugilista firmó un contrato con NCP que en sus inicios parecía favorable para ambas partes. El acuerdo estipulaba que la promotora tendría los derechos sobre las presentaciones del antillano, garantizando además un pago de 25 mil dólares por cada pelea que realizara. Sin embargo, poco después de firmado el contrato, surgieron desavenencias que se fueron acumulando hasta estallar en un conflicto abierto.
En 2023, Andy Cruz decidió vincularse con otra empresa, Matchroom Boxing, lo cual desencadenó una fuerte discusión sobre la validez de su relación previa con NCP. Desde la perspectiva de la promotora de Jesse Rodríguez, el contrato firmado con el cubano era por cinco años, y por lo tanto, aún quedaban compromisos financieros pendientes. Por ello, la compañía exigió que se le reconociera la parte correspondiente de las ganancias que Cruz generara en sus combates.
Por su lado, el campeón olímpico defendió que su relación con NCP ya no era vigente, argumentando que las condiciones iniciales habían cambiado al integrarse a Matchroom Boxing. Según su interpretación, el último contrato firmado es el que define su situación legal, por lo que no reconoce obligaciones adicionales hacia la promotora con la que inició en 2022. Esta diferencia de visiones se convirtió en un muro infranqueable que ninguna de las partes quiso ceder, lo cual llevó inevitablemente el caso a los tribunales.
Rodríguez, sin embargo, asegura contar con pruebas contundentes que demuestran que el acuerdo con Andy Cruz sigue en vigor y que existen montos pendientes de pago. Esta declaración elevó la tensión del caso y reforzó la idea de que la batalla judicial no se resolverá fácilmente. La audiencia que se desarrolla en San Francisco se ha convertido así en un escenario crucial no solo para definir quién tiene la razón, sino también para esclarecer cuál será el camino profesional que Cruz podrá seguir en los próximos años.
La situación se ha mantenido en el ojo público gracias a la constante cobertura de medios especializados y al interés de los fanáticos del boxeo, quienes esperan un desenlace rápido. El proceso ha llegado a un punto clave, donde las declaraciones directas de los implicados podrían inclinar la balanza en uno u otro sentido. La sentencia que se dicte en las próximas horas no solo resolverá una disputa contractual, sino que también tendrá un impacto profundo en la carrera de un atleta que busca continuar creciendo en el plano internacional.
El futuro inmediato de Andy Cruz depende en gran medida de esta decisión judicial. Una resolución favorable podría darle la libertad necesaria para enfocarse plenamente en sus compromisos deportivos con Matchroom Boxing, mientras que un fallo en su contra lo obligaría a replantear su estrategia y posiblemente enfrentar restricciones económicas y legales. Lo cierto es que el matancero está librando una pelea distinta, pero no menos trascendental que aquellas que disputa sobre el ring, y el resultado marcará un antes y un después en su trayectoria.