Aroldis Chapman continúa demostrando que la edad no es un impedimento para seguir dominando en el béisbol de Grandes Ligas. El veterano lanzador cubano volvió a dejar claro por qué es considerado uno de los relevistas más temidos, esta vez brillando ante la ofensiva de los San Diego Padres el pasado sábado 9 de agosto. En un duelo lleno de tensión, Chapman ingresó en la novena entrada para silenciar a los bates más peligrosos del equipo californiano, cumpliendo su misión con absoluta precisión y sin permitir que la presión del momento le afectara.
El escenario no podía ser más complicado. Boston había empatado el marcador 4×4 en la parte alta del noveno episodio gracias a un doble de Roman Anthony ante el cerrador Robert Suárez, lo que dejó al público del Petco Park en completo silencio. Con la serie igualada a una victoria por lado y los Padres buscando una remontada inmediata, Chapman fue llamado para contener al corazón de la alineación local: Manny Machado, Jackson Merrill y Xander Bogaerts.
El primer reto fue Machado, un bateador al que el zurdo cubano ya había enfrentado en cuatro ocasiones anteriormente. Consciente del poder del dominico-estadounidense, Chapman optó por no darle lanzamientos cómodos en la zona de strike. Con envíos bien colocados fuera del alcance del madero, logró que Machado conectara un rodado a la segunda base, que fue fácilmente convertido en el primer out.
Luego llegó el turno de Merrill, a quien trabajó con inteligencia desde el inicio del conteo. Aunque el joven bateador logró extender el turno hasta el quinto lanzamiento, Chapman siempre mantuvo el control, cerrando la secuencia con un slider que fue elevado hacia el jardín central, donde Jarren Duran atrapó la pelota para el segundo out.
El último obstáculo fue Bogaerts, un pelotero con amplia experiencia en momentos decisivos. Chapman no titubeó y atacó con un sinker pegado, provocando un rodado a la antesala que culminó en un out de rutina del antesalista a la inicial. Tres rivales enfrentados, tres outs y la entrada cerrada de manera perfecta.
Aunque no registró ponches en este relevo, lo más notable fue que no permitió imparables, no otorgó bases por bolas y, por supuesto, no admitió carreras. Su efectividad, ya de por sí impresionante, descendió de 1.21 a 1.18. Sin embargo, a pesar de su impecable actuación, Boston no pudo capitalizar el impulso y terminó cayendo 5×4 en la décima entrada, producto de un batazo decisivo de Ramón Laureano ante Garrett Whitlock.
Más allá del resultado colectivo, lo que Chapman está logrando en esta temporada 2025 es digno de admiración. Con 37 años, se unió al japonés Koji Uehara (2013) como los únicos relevistas en la historia en mantener una efectividad inferior a 1.30 y un porcentaje de ponches por encima del 38% en una campaña con esa edad o más. Lo más curioso es que ambos lo lograron vistiendo el uniforme de los Boston Red Sox. La marca alcanzada por Chapman no solo ratifica su vigencia en el más alto nivel, sino que también lo coloca en una élite histórica del béisbol.