Aroldis Chapman atraviesa una temporada histórica en las Grandes Ligas, demostrando que la edad no es un impedimento cuando el talento, la disciplina y la preparación física se mantienen en el más alto nivel. A sus 37 años, el lanzador cubano continúa dominando desde el montículo con actuaciones que lo colocan en un lugar privilegiado dentro de la élite de los relevistas de todos los tiempos.
En la actual campaña con los Boston Red Sox, Chapman ha alcanzado los 23 juegos salvados, cifra que lo mantiene en la lucha por seguir escalando posiciones dentro del ranking histórico de taponeros en las Mayores. Lo más llamativo es que ha logrado estos números acompañado de una efectividad de 1.10, un registro prácticamente inalcanzable para lanzadores de su edad. Su más reciente actuación fue el 21 de agosto frente a los New York Yankees, cuando retiró en orden la novena entrada para concretar la victoria. Aunque no consiguió ponches en esa salida, logró rebajar aún más su promedio de carreras limpias, confirmando que atraviesa uno de los momentos más sólidos de toda su carrera.
Hasta la fecha, Chapman suma 69 ponches en 49.0 entradas lanzadas, con apenas 21 imparables permitidos y seis carreras limpias en contra. Estas estadísticas no solo hablan de su efectividad, sino también de su capacidad para imponerse con autoridad a los bateadores rivales. Ningún otro lanzador de 37 o más años en la historia de las Grandes Ligas ha podido registrar una temporada con al menos 23 rescates, 69 ponches y una efectividad igual o inferior a 1.10. Eso coloca al cubano en un lugar único, con una campaña que ya puede considerarse histórica.
Comparado con otros relevistas veteranos, Chapman se ha separado por la solidez de sus números. Figuras como Kirby Yates, Joe Nathan, Takashi Saito, Mariano Rivera o Billy Wagner alcanzaron registros sobresalientes con más de 23 salvamentos y una cifra superior a 69 ponches, pero ninguno logró combinar esos resultados con una efectividad tan baja. Incluso Yates, en 2024, registró 1.17 de promedio de carreras limpias, lo más cercano a lo que ahora sostiene el zurdo cubano. Esto demuestra lo complicado que resulta mantener un dominio tan marcado en una etapa avanzada de la carrera profesional.
En el plano histórico, Chapman ha llegado a 358 juegos salvados de por vida, lo que lo coloca en el puesto 13 de todos los tiempos, empatado con Troy Percival. Su meta inmediata es alcanzar el Top 10 de la lista, objetivo que cumpliría con 19 salvamentos adicionales para igualar a Joe Nathan con 377. Considerando su nivel actual y la confianza que le brinda el cuerpo técnico de Boston, es un reto alcanzable que le permitiría seguir escribiendo su nombre entre los más grandes cerradores de las Grandes Ligas.
Más allá de los números de la presente campaña, su trayectoria habla por sí sola. En su carrera, Chapman acumula récord de 59 victorias y 47 derrotas, efectividad de 2.54 y 408 oportunidades de rescate, de las cuales ha concretado 358. Los bateadores apenas le promedian .165 y por cada nueve entradas permite apenas 5.2 imparables, a la vez que abanica a 14.6 rivales. Estas cifras son reflejo del poderío que aún conserva su brazo, capaz de superar con facilidad las 100 millas por hora.
El futuro de Chapman sigue abierto. Nadie puede asegurar hasta dónde llegará, pero lo que sí es evidente es que su presente lo consolida como uno de los relevistas más dominantes en la historia del béisbol. Con disciplina, experiencia y un físico privilegiado, el “lanzallamas” cubano continúa dejando huella en las Grandes Ligas y, a sus 37 años, sigue demostrando que la grandeza no tiene fecha de caducidad.