Aroldis Chapman, uno de los relevistas más dominantes de su generación, está más cerca que nunca de protagonizar un suceso que podría marcar un antes y un después en la historia del Clásico Mundial de Béisbol. El supersónico lanzador holguinero fue incluido en la prenómina de Gran Bretaña para el torneo del 2026, una noticia que no solo sorprendió al mundo del béisbol, sino que abrió la puerta a un hecho sin precedentes: su regreso al evento 17 años después de su debut, algo que ningún otro pelotero ha logrado.
Si Chapman llega a participar con la selección británica, se convertiría en el primer jugador en actuar en ediciones del Clásico Mundial tan distantes en el tiempo. Su primera aparición ocurrió en 2009, cuando todavía era un joven abridor que defendía los colores de Cuba. En aquel entonces, lanzó dos juegos y acumuló 6.1 entradas, permitiendo cuatro carreras limpias. Aunque su actuación no fue brillante, sí sirvió como vitrina internacional para un talento descomunal que, poco después, emprendería su camino hacia las Grandes Ligas.
Desde entonces, la carrera de Chapman tomó un rumbo radicalmente distinto. Se consolidó como uno de los cerradores más intimidantes de MLB, acumuló selecciones al Juego de Estrellas, alcanzó la barrera de las 1,000 apariciones y fue protagonista de múltiples postemporadas. Su presencia en cualquier roster implica instantáneamente una mejora en la parte final de los juegos. Por eso, la posibilidad de verlo nuevamente en un Clásico Mundial resulta tan llamativa: no se trata de un jugador retirado intentando revivir glorias pasadas, sino de un relevista activo y productivo que todavía marca rectas en tres dígitos.
Sin embargo, para que este escenario se concrete, aún deben superarse varias barreras. Chapman no ha confirmado públicamente su intención de jugar con Gran Bretaña y, además, su inclusión requiere cumplir con todos los requisitos administrativos establecidos por el torneo. A eso se suma la decisión final de los Boston Red Sox, quienes podrían mostrarse cautelosos ante el riesgo de exponer a uno de sus brazos más valiosos semanas antes del arranque de la temporada 2026.
Aun así, la expectativa es enorme. Que un pelotero que irrumpió en el béisbol mundial con una recta histórica pueda regresar a la máxima competencia internacional casi dos décadas después es una narrativa digna de los libros. Si Aroldis Chapman decide aceptar el llamado y se alinean los factores necesarios, el Clásico Mundial será testigo de un acontecimiento irrepetible.