ANDY PAGES SE HARTA Y TOMA ULTIMA DECISION CON EL CLASICO MUNDIAL Y EL EQUIPO CUBA

Andy Pagés no jugará con Cuba en el próximo Clásico Mundial de Béisbol y la noticia ha generado una fuerte sacudida entre los aficionados. Aunque su nombre apareció inicialmente en el roster preliminar del equipo cubano, con el paso de las semanas se fue aclarando un escenario muy distinto. El talentoso jardinero de los Dodgers había manifestado públicamente su deseo de representar a su país natal, incluso confesando que era un sueño familiar, especialmente para su padre. Sin embargo, varios factores terminaron inclinando la balanza hacia una decisión que muchos no esperaban.

Uno de los puntos clave fue la falta de comunicación prolongada entre el entorno del jugador y la Federación Cubana de Béisbol. Durante meses no existió un contacto fluido ni una hoja de ruta clara, lo que provocó incomodidad y desconfianza. En un torneo de tanta exigencia, los tiempos y la planificación son determinantes, y ese vacío terminó pesando más de lo que muchos imaginaban. A esto se sumó la postura de los Dodgers, quienes recomendaron priorizar la preparación física y deportiva de Pagés con miras a la temporada de Grandes Ligas.

La ausencia de Andy Pagés representa un golpe sensible para Cuba, que pierde a uno de los bateadores jóvenes más prometedores de su generación, con poder, defensa y experiencia reciente en instancias de alto nivel. Su capacidad para cambiar un juego con un solo swing y su madurez competitiva eran vistas como piezas clave dentro del proyecto. Para muchos fanáticos, esta decisión deja una sensación amarga y reabre el debate sobre la relación entre los peloteros cubanos en MLB y las estructuras del béisbol nacional.

Más allá del Clásico, Pagés mantiene el foco en su carrera con los Dodgers, donde ya ha sido parte fundamental en temporadas históricas y campeonatos recientes. En un roster cargado de estrellas, el cubano ha sabido ganarse respeto y oportunidades, consolidándose como una pieza confiable tanto ofensiva como defensivamente. Su presente es sólido y su futuro luce aún más prometedor.

La historia de Andy Pagés vuelve a poner sobre la mesa un dilema recurrente: el equilibrio entre el orgullo de representar a tu país y la responsabilidad profesional con una organización de Grandes Ligas. Mientras el Clásico se disputará sin él, su nombre seguirá dando de qué hablar dentro y fuera del terreno.

La pregunta queda abierta y promete polémica: ¿perdió Cuba una oportunidad histórica por mala gestión o hizo Andy Pagés lo correcto al priorizar su carrera en MLB?