AJÁ!! GERMAN MESA AHORA ES LA VICTIMA!! LO DIJO CASI LLORANDO

Germán Mesa y la selección nacional: “Me tocó, yo no pedí nada”


🟥 La designación de Germán Mesa como manager del equipo Cuba reaviva cuestionamientos sobre transparencia, méritos y favoritismo en el deporte nacional


En una Cuba donde el béisbol ha dejado de ser solo un deporte para convertirse en un espejo de las tensiones sociales y políticas, la elección de Germán Mesa como manager del equipo Cuba ha provocado un alud de reacciones, cuestionamientos y silencios incómodos.

Lejos de presentarse como una candidatura natural surgida de un proceso competitivo, la figura de Mesa ha sido asociada directamente al oficialismo, y su nombramiento interpretado por muchos como una jugada política más que una estrategia técnica.

Pero en recientes declaraciones al periodista Pavel Otero, el ex torpedero de Industriales intentó marcar distancia con las decisiones tomadas desde arriba:

“Yo no pedí nada. Me designaron. Me tocó. Y yo las tareas, no las rechazo. Las asumo”, dijo con voz calmada, casi resignada.


📌 “Ya dirigir al equipo Cuba no era prioridad para mí”

Germán Mesa —considerado uno de los íconos del béisbol habanero durante los años dorados de los Industriales— confesó que su deseo real de dirigir a la selección nacional había expirado hace más de una década.

“Estaba más embullado para dirigir en 2010, cuando fui campeón con Industriales. Pero por una razón u otra no sucedió. Me fui del país. Trabajé en México, Panamá, El Salvador y Nicaragua. Ya eso no era prioridad”, declaró.

Estas palabras, aunque honestas en apariencia, no lograron contener la controversia. Para muchos analistas y aficionados, su nombramiento refleja una práctica repetida: colocar en cargos estratégicos a figuras de absoluta confianza política, sin importar el momento deportivo o las credenciales competitivas más actuales.


🧩 El “secreto a voces” y el favoritismo institucional

Dentro de los pasillos del deporte cubano, la elección de Mesa era esperada, pero no necesariamente celebrada.

“Se necesitaba a alguien alineado, confiable. Y Germán era perfecto para eso”, declaró un extrabajador del INDER bajo condición de anonimato.

En ese contexto, no sorprendió que su nombramiento no pasara por un concurso abierto ni por una consulta con la afición o con otros entrenadores con experiencia reciente internacional.

El mismo Germán lo reconoció:

“Yo trabajo en la Comisión Nacional. Prefiero apoyar más que estar dirigiendo. Pero me dieron esta tarea y aquí estoy”.


🔥 Críticas, reclamos y un país beisbolero dividido

Desde que se hizo pública su designación, las críticas no han cesado. Exjugadores, periodistas, fanáticos y voces independientes en redes sociales cuestionan la legitimidad del proceso y el momento político de su anuncio.

“Esto no fue una elección. Fue una designación a dedo”, escribía un usuario en X (antes Twitter).
“Hay entrenadores activos con más recorrido internacional, más resultados recientes y con menos carga política”, opinó un medio alternativo.

Incluso dentro del propio sistema deportivo, la falta de transparencia en este tipo de decisiones empieza a generar fatiga, y alimenta el sentimiento de frustración que rodea al béisbol cubano, otrora símbolo nacional.


📉 Un nombramiento en medio del declive

La llegada de Germán Mesa al banquillo de la selección no ocurre en un vacío. Llega en medio de una de las etapas más bajas del béisbol cubano en décadas:

  • Resultados pobres en torneos internacionales
  • Éxodo masivo de peloteros hacia ligas extranjeras
  • Pérdida de credibilidad institucional
  • Falta de renovación generacional en los cuerpos técnicos

En este contexto, la presencia de Mesa no solo no entusiasma, sino que divide. Aunque nadie discute su legado como jugador, muchos dudan de su capacidad para liderar un proyecto transformador, precisamente porque su designación parece diseñada para evitarlo.


🎯 ¿Misión técnica o encargo político?

La gran incógnita persiste: ¿está Germán Mesa ahí por lo que representa como técnico, o por lo que simboliza como figura política afín?

Para algunos, su aceptación del cargo “porque le tocó” es la prueba más clara de que el béisbol cubano sigue secuestrado por estructuras que no priorizan el mérito ni el rendimiento deportivo, sino la obediencia y el control.


🤔 ¿Y qué dice Germán Mesa?

Consciente del escepticismo, el nuevo manager ha querido desmarcarse del ruido:

“Yo simplemente estoy cumpliendo una tarea. No la pedí. La asumo como un reto”.

Pero en una Cuba que lo cuestiona todo, ese tipo de frases suenan más a justificación que a liderazgo. Y mientras el calendario internacional avanza, y los ojos del Caribe y del exilio se posan sobre el equipo Cuba, la verdadera pregunta es si el béisbol cubano podrá alguna vez recuperar no solo su nivel, sino su credibilidad.