Yulieski “Yuli” Gurriel, una de las figuras más respetadas del béisbol cubano y campeón con los Houston Astros en la MLB, ha encendido el debate al proponer la creación de un “equipo Cuba independiente” para el próximo Clásico Mundial de Béisbol. La idea, que busca reunir a los peloteros profesionales cubanos radicados fuera de la isla, pretende ofrecer una alternativa al conjunto oficial controlado por la Federación Cubana de Béisbol.
Durante una conversación con colegas del ámbito deportivo, Gurriel reveló que ya sostuvo contactos con representantes vinculados a organismos internacionales del béisbol, a quienes les presentó formalmente la iniciativa. Según explicó, su propuesta no fue descartada y, de hecho, recibió receptividad entre varios exjugadores y entrenadores cubanos que hoy desarrollan su carrera en el extranjero. “Reunir un equipo Cuba independiente es posible. Ya nos sentamos a conversar, y todos coincidimos en que sería una gran oportunidad para el béisbol cubano”, señaló el inicialista, quien mantiene la convicción de que el talento de la diáspora puede volver a unirse bajo una misma bandera deportiva.
Gurriel dejó claro que su idea no pretende desafiar la estructura oficial de la isla, sino ofrecer una vía para que los peloteros que no forman parte del sistema estatal tengan representación en un torneo de primer nivel. “Sería un equipo separado, no creo que ellos lleguen a un acuerdo con nosotros. Pero eso no impide que busquemos una forma legal y competitiva de participar”, puntualizó.
El planteamiento surge en un contexto de bajo rendimiento del béisbol cubano en eventos internacionales. Tras años de fugas y sanciones, las selecciones oficiales han perdido competitividad, mientras que numerosos jugadores formados en la isla brillan en las Grandes Ligas, Japón, México y otras ligas profesionales. Para Gurriel, permitir que todos los talentos participen, sin distinción política ni institucional, sería la única manera de recuperar el prestigio que tuvo Cuba en el pasado.
Aunque las autoridades deportivas de la isla no han reaccionado a la propuesta, el gesto de Gurriel ha despertado entusiasmo entre los fanáticos dentro y fuera del país. Su mensaje resume un anhelo compartido: ver de nuevo a los mejores peloteros cubanos unidos en un mismo uniforme, compitiendo con orgullo, sin barreras ideológicas ni divisiones institucionales.