José Abreu continúa siendo una referencia ofensiva en la MLB, incluso en un período en el que no ha visto acción de manera regular. A pesar de haber disputado apenas 35 juegos en 2024 y mantenerse completamente inactivo durante 2025, su nombre sigue apareciendo entre los cinco mejores remolcadores de carreras desde su debut en 2014, un logro que habla por sí solo de su extraordinaria consistencia y capacidad productiva. En once años como ligamayorista, el inicialista cubano dejó un impacto que todavía se siente en las estadísticas acumuladas de la última década.
Su arranque en las Grandes Ligas marcó el camino: cuatro temporadas consecutivas con más de 100 remolcadas lo consolidaron como uno de los mejores bateadores de contacto y poder en su posición. En 2019 encabezó la Liga Americana con 123 impulsadas, y en 2020 volvió a liderar el joven circuito en una campaña reducida donde prácticamente promedió una carrera remolcada por juego. Aquella temporada, además, lo llevó a conquistar el MVP del Joven Circuito, reafirmando su estatus de estrella.
Incluso en años menos brillantes, Abreu encontró la forma de sumar números sólidos. En 2021 empujó 117 carreras, la segunda mayor cifra de su carrera, mientras que en 2023, pese a no mostrar su mejor versión en Houston, logró impulsar 90. Su único bajón pronunciado llegó en 2024, cuando apenas produjo siete remolcadas debido a lesiones y falta de tiempo de juego, situación que marcó una pausa obligada en su trayectoria.
Sin embargo, los números acumulados no mienten. Entre 2014 y 2025, Abreu suma 960 carreras impulsadas, suficiente para mantenerse en el Top 5 de la MLB en ese período. Solo Nolan Arenado, Manny Machado, Freddie Freeman y Paul Goldschmidt lo superan, todos ellos jugadores con plena continuidad durante la última década. Más impresionante aún es su frecuencia para producir: empuja una carrera cada 5.8 turnos adicionales, la segunda mejor entre los cinco líderes.
Aunque tiene 38 años y está próximo a cumplir 39, Abreu no ha cerrado la puerta a un regreso. Fuentes cercanas aseguran que continúa entrenando con disciplina y que su deseo es volver al máximo nivel. La posibilidad de verlo nuevamente en un diamante emociona a los aficionados, pues representa a uno de los bateadores más consistentes y profesionales que ha dado el béisbol cubano. Su legado, ya escrito en números y en impacto, solo espera un nuevo capítulo.