La celebración de los Dodgers tras conquistar la Serie Mundial se convirtió en una noche inolvidable llena de risas, compañerismo y momentos únicos. Entre las actividades elegidas para festejar el bicampeonato, uno de los eventos más comentados fue la sesión de bolos organizada por Mookie Betts y su madre, quien es reconocida por su destreza en este deporte. Con la intención de compartir su pasión, la madre del estelar jardinero decidió dar una breve lección a algunos jugadores del equipo, entre ellos el cubano Andy Pages, quien terminó siendo protagonista involuntario de una divertida anécdota.
Durante la sesión, Betts y su madre mostraron cómo lanzar con precisión y técnica, pero para Pages la tarea no resultó tan sencilla. A pesar de los consejos y las risas, el joven jugador tuvo problemas para derribar los pinos, generando un ambiente de broma y diversión que rápidamente se volvió viral en redes sociales. Lejos de frustrarse, el cubano se tomó la situación con gran sentido del humor, demostrando la buena vibra que existe dentro del vestuario angelino. Los videos compartidos por el propio Betts mostraron al equipo disfrutando la noche, entre risas, bromas y gestos de camaradería que reflejan la unión que ha sido clave en su éxito deportivo.
Además de los bolos, varios jugadores aprovecharon para participar en juegos de básquetbol improvisados, otra de las pasiones de Betts, quien se ha ganado la reputación de ser un anfitrión excepcional. Estos encuentros fuera del diamante han fortalecido el sentido de familia dentro del grupo, un aspecto que el cuerpo técnico valora enormemente. La madre de Mookie no solo se llevó el reconocimiento por su talento, sino también por la energía positiva que transmitió al grupo, recordando a todos la importancia del apoyo familiar en la carrera de un atleta profesional.
La velada de celebración fue un reflejo perfecto del espíritu que define a los Dodgers: unión, alegría y compromiso colectivo. Andy Pages puede no haber brillado en la pista de bolos, pero su disposición para participar y reírse de sí mismo encarnó la esencia del equipo campeón. En un entorno donde la presión y las expectativas son constantes, estos momentos de desconexión y convivencia se vuelven fundamentales para mantener viva la química que ha convertido a los Dodgers en una potencia dentro de la MLB.