Adriel Labrada está oficialmente de regreso en Cuba y se incorporará a las Avispas de Santiago de Cuba en la 64 Serie Nacional de Béisbol, reforzando una de las ofensivas más temidas del campeonato. El veterano pelotero, con amplia experiencia en los torneos domésticos, había expresado en varias ocasiones su intención de volver a vestir el uniforme rojinegro, aunque diversos problemas personales retrasaron su regreso. Finalmente, este 6 de octubre se confirmó su inclusión en el plantel, una noticia que entusiasma tanto a la afición santiaguera como al cuerpo técnico del equipo.
Labrada, quien reside fuera del país desde hace varios años, no jugaba en la Serie Nacional desde su participación en la edición 63, donde dejó una marca ofensiva notable. En esa ocasión, registró un promedio de .426, producto de 20 imparables en 47 turnos, además de tres dobles, tres jonrones y cinco carreras impulsadas, demostrando su capacidad para producir en momentos clave. Su regreso ahora promete añadir poder y experiencia a una alineación que ya se caracteriza por su agresividad al bate.
El infielder debutará nuevamente con Santiago de Cuba el próximo 7 de octubre, en el compromiso frente a Camagüey, según confirmó la página deportiva Sports Chago. Su incorporación ocurre en un momento crucial de la temporada, cuando el conjunto dirigido por Eddy Cajigal busca retomar la senda ganadora tras caer en la última subserie ante Cienfuegos.
A lo largo de su carrera, Labrada ha disputado nueve Series Nacionales, consolidándose como uno de los jugadores más consistentes del elenco oriental. Su trayectoria ha estado marcada por decisiones personales valientes. En una entrevista pasada, el propio jugador reveló que estuvo cerca de firmar con la organización de Cleveland por una oferta de 1.5 millones de dólares, pero prefirió regresar a su tierra por motivos familiares.
Con su retorno, Santiago de Cuba refuerza su arsenal ofensivo en busca de escalar posiciones en la tabla y pelear por los primeros lugares del campeonato. Adriel Labrada llega en un momento ideal para aportar liderazgo, contacto y poder al conjunto de su ciudad natal, reafirmando su compromiso con el béisbol cubano y con una afición que celebra su vuelta al diamante del Guillermón Moncada.