DIAZ CANEL REACCIONA A MANIFESTACIONES EN LA HABANA CON ESTAS ESTUPIDAS PALABRAS !!

El reciente llamado del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel a “poner orden en La Habana” provocó una oleada de críticas y comentarios irónicos por parte de los ciudadanos, quienes interpretaron sus palabras como un intento de trasladar la responsabilidad de la crisis urbana al pueblo, en lugar de asumir la evidente falta de gestión estatal. La capital enfrenta apagones prolongados, acumulación de basura, escasez de agua y desabastecimiento en servicios básicos, lo que ha generado un malestar creciente entre la población.

En su mensaje, Díaz-Canel reconoció que La Habana atraviesa una situación “compleja” por “agudos problemas generados por el bloqueo y la desidia” e instó a fuerzas como las FAR y el MININT a involucrarse en labores de limpieza y rescate del orden. Sin embargo, miles de comentarios en redes sociales cuestionaron la eficacia y el tono paternalista del llamado, señalando que los verdaderos responsables del caos son las autoridades, no los ciudadanos. “Si quieren limpiar, empiecen por el Consejo de Estado”, expresó un usuario, mientras otro ironizaba sobre los más de 66 años de gestión estatal sin resultados visibles.

Los cubanos denunciaron que el gobierno responsabiliza al pueblo por problemas estructurales que deberían resolver los ministerios y las instituciones locales. Las calles de La Habana, con contenedores desbordados, aguas estancadas y deterioro generalizado, se han convertido en un reflejo tangible del abandono estatal. Recientes lluvias agravaron la crisis, provocando anegamientos, proliferación de moscas y un aumento de enfermedades en varios municipios.

La frase que más se repitió entre los comentarios fue: “No es el bloqueo, es la desidia”, reflejando la percepción de que la corrupción y la ineficiencia administrativa son las causas principales del colapso urbano. Muchos señalaron la contradicción entre los llamados a la disciplina social y las amenazas contra quienes protestan por la falta de electricidad, agua y servicios. “Nos piden orden mientras el desorden lo genera el propio sistema”, escribió un internauta, sintetizando el sentimiento general de frustración.

El llamado presidencial fue percibido más como una provocación que como una solución. En redes se replicaron mensajes irónicos sobre “brigadas de limpieza revolucionarias” y la desconexión del gobierno con la vida cotidiana. Para muchos, la forma más efectiva de “poner orden” sería que las autoridades abandonen el poder, asumiendo su fracaso. La sensación generalizada es que los discursos no solucionan problemas reales, y que la población no cree en las promesas ni en las consignas oficiales. La respuesta más repetida resumió el descontento: “No se puede vivir de discursos. Si quieren ordenar algo, empiecen por ordenar su salida del poder”.