Cheryl, una mujer alemana de 61 años, y Quran McCain, un joven cubano de 24 años nacido en La Habana, protagonizan una historia de amor que ha sorprendido a miles. La pareja se conoció durante unas vacaciones de Cheryl en Cuba, un encuentro que dio inicio a una relación poco convencional pero profundamente genuina. A pesar de la diferencia de edad de 37 años, su vínculo se consolidó y ambos decidieron dar un paso histórico: casarse en la isla caribeña, cumpliendo así el sueño de Cheryl de formalizar su unión donde todo comenzó.
La ceremonia se llevó a cabo en Cuba, en un ambiente íntimo y lleno de emoción, con amigos cercanos como testigos. Las imágenes del evento han circulado en redes sociales, donde la pareja mantiene una cuenta de TikTok con más de 2,2 millones de seguidores. Sus publicaciones muestran momentos de su vida cotidiana y reflejan la intensidad de su relación, desafiando prejuicios y cuestionamientos.
Cheryl, madre de siete hijos y abuela de 17 nietos, expresó su entusiasmo por formar una nueva familia junto a Quran. Ambos planean tener un bebé, ya sea mediante adopción o recurriendo a una madre sustituta, y han comenzado a comprar los primeros accesorios para la llegada del niño. Los hijos mayores de Cheryl y sus nietos ya muestran apoyo hacia la pareja, y varios están dispuestos a ayudar en la crianza del futuro bebé.
A pesar de las críticas que han recibido en línea, Cheryl y Quran aseguran que su amor es sólido y que no permitirán que los comentarios negativos afecten su felicidad. Quran, quien nunca ha salido de Cuba, ha abrazado la relación con entusiasmo y compromiso, mientras Cheryl cumple uno de sus mayores sueños: construir una familia y vivir su historia de amor en la isla donde todo comenzó.
La pareja también planea renovar sus votos en el futuro, rodeados de amigos y familiares, reafirmando su vínculo. Cheryl defiende su decisión de ser madre nuevamente a pesar de su edad y asegura que está preparada para afrontar este nuevo capítulo junto a Quran. La historia de Cheryl y Quran se ha convertido en un símbolo de que el amor puede surgir en circunstancias poco convencionales, demostrando que la felicidad y los sueños no conocen fronteras ni edades.