Un abuelo cubano de 91 años se ha convertido en protagonista de un momento entrañable que conquistó a miles de usuarios en redes sociales, tras descubrir por primera vez cómo funciona una cápsula de café en España. El anciano, recién llegado de Cuba, fue grabado por su hija mientras observaba con curiosidad la máquina y el pequeño cartucho que contenía el café. Su expresión de sorpresa y su vitalidad hicieron que la escena se volviera viral en TikTok.
En el video, compartido por su hija en la cuenta @yaredecuba, se aprecia cómo el abuelo intenta comprender el mecanismo mientras ella le explica los pasos. Entre risas y asombro, la mujer resalta la energía de su padre a pesar de su avanzada edad: “Todo le asombra y pregunta, 91 años como roble”, escribió junto a la publicación.
Las reacciones de los internautas no se hicieron esperar. Muchos destacaron la ternura y la autenticidad del momento, enviando bendiciones al anciano. “Qué lindo, Dios lo bendiga”, comentó un usuario, mientras que otro expresó: “Siento admiración cómo puede durar la gente tantos años viviendo en Cuba”. No faltaron las opiniones de quienes recordaron con nostalgia el café tradicional de la isla, señalando que, aunque las cápsulas son prácticas, no tienen el mismo sabor ni la misma esencia del café cubano preparado de manera artesanal.
La escena, además de conmover, refleja el choque cultural que enfrentan los cubanos mayores cuando emigran y descubren productos o tecnologías cotidianas que resultan completamente nuevas para ellos. Después de pasar décadas en un país marcado por la escasez y las limitaciones, encontrarse con estas comodidades genera una mezcla de sorpresa, nostalgia y reflexión.
Este tipo de experiencias se han vuelto comunes en redes sociales, donde circulan videos de adultos mayores cubanos viviendo sus primeras veces en el extranjero: desde probar dulces en pastelerías hasta maravillarse con mariscos o simples electrodomésticos modernos. Cada uno de estos momentos despierta empatía, risas y, al mismo tiempo, un sentimiento de tristeza por lo mucho que la vida en Cuba les negó durante años.
El abuelo de 91 años, con su mirada curiosa y su asombro infantil, no solo aprendió a preparar café en cápsula, sino que también regaló al mundo una lección sobre resiliencia y sobre cómo nunca es tarde para descubrir cosas nuevas.