Roniel Iglesias, uno de los boxeadores más destacados de Cuba, se encuentra nuevamente en el centro de la polémica tras negar categóricamente que haya vendido sus dos medallas de oro olímpicas. El pinareño, campeón en Londres 2012 y Tokio 2020, aseguró que los rumores que lo señalan de haber subastado sus preseas son “mentiras” y que ambas permanecen en su poder en su casa de Pinar del Río.
La controversia se reavivó durante su participación en el podcast Los Suplentes, donde repasó distintos momentos de su carrera deportiva y personal. En ese espacio, Iglesias fue consultado por las constantes versiones que circularon en los últimos meses, en particular aquellas que aseguraban que sus trofeos más valiosos habían terminado en manos de coleccionistas privados. Su respuesta fue tajante: negó cualquier vínculo con una subasta y afirmó que las publicaciones que dieron por hecho el asunto no son más que rumores sin fundamento.
Sin embargo, su postura contradice los registros de la reconocida casa de subastas RR Auction, que informó sobre la venta de ambas medallas en un proceso certificado. Según esos documentos, cada una alcanzó la suma de 83,118 dólares, lo que parecía confirmar lo que por mucho tiempo se manejó como una verdad indiscutible. Para buena parte de la afición, esos reportes daban por cerrado el debate.
Lejos de dar la polémica por concluida, Iglesias reafirmó que nunca se desprendió de sus logros olímpicos y aseguró haber compartido en redes sociales imágenes de las preseas como prueba de su permanencia en su poder. No obstante, sus palabras dejaron abiertas nuevas interrogantes, pues para algunos esas mismas fotos podrían haber sido utilizadas en el proceso de subasta o de certificación.
La firmeza con la que el boxeador desmintió la historia no hizo más que intensificar la discusión en redes sociales. Mientras un sector de los seguidores le da crédito a su versión, otros se aferran a los documentos oficiales que avalan la venta. Lo que parece claro es que la controversia no se apagará pronto, ya que lo dicho por Iglesias choca directamente con pruebas que muchos consideran irrefutables.
La situación pone en evidencia cómo las figuras públicas deben lidiar con narrativas contradictorias que circulan en medios y plataformas digitales. Roniel Iglesias, hoy vinculado al ámbito profesional, defendió su prestigio y la integridad de sus logros, aunque la sombra de la duda continuará acompañándolo.