El béisbol de octubre tiene la capacidad de convertir cualquier jugada en un recuerdo eterno, y la jornada inaugural del Wild Card 2025 fue un claro ejemplo de ello. En un Yankee Stadium abarrotado, con la presión de una temporada reducida a un solo juego, los Red Sox de Boston lograron silenciar a los Yankees de Nueva York y se llevaron una victoria que ya se siente histórica. El gran protagonista fue Aroldis Chapman, el cerrador cubano que con sangre fría y un brazo imponente puso el broche de oro en un final cargado de tensión.
El partido se mantuvo cerrado de principio a fin, con los Red Sox defendiendo una ventaja mínima que parecía desvanecerse en el noveno inning. Los Yankees, empujados por su público, llenaron las bases y tenían todo servido para una remontada épica. La presión era absoluta: una derrota significaba el adiós inmediato de la postemporada. En ese contexto apareció Chapman, con el desafío de contener a la artillería de Nueva York en el momento más crítico.
El duelo más esperado de la noche llegó cuando Giancarlo Stanton se paró en la caja de bateo. Stanton, uno de los bateadores de poder más temidos de la liga, representaba la esperanza de millones de fanáticos locales. Sin embargo, Chapman no se dejó intimidar. Tras trabajar el conteo con rectas demoledoras, el cubano se impuso con un lanzamiento de 101 millas que dejó a Stanton sin posibilidad de reacción. El estadio quedó en silencio mientras Chapman, con gesto de hierro, se apuntaba un ponche que ya forma parte de la narrativa de octubre.
Pero el trabajo no estaba terminado. Con dos outs y la amenaza aún viva, el turno fue para Trent Grisham. Chapman volvió a demostrar su temple y, combinando velocidad con un slider bien colocado, consiguió el último out. En ese instante, los jugadores de Boston corrieron al centro del diamante para celebrar una victoria que no solo los mantiene con vida, sino que también golpea en lo anímico al eterno rival.
El triunfo significó mucho más que un simple avance en la serie. Para Chapman, fue una especie de revancha personal contra los Yankees, organización en la que vivió grandes momentos pero también etapas de controversia. Volver al Bronx y ser el verdugo de su antiguo equipo le dio un matiz aún más simbólico a su actuación. Para los Red Sox, fue la confirmación de que cuentan con un bullpen capaz de resistir los escenarios más adversos, un factor determinante en la postemporada.
Los Yankees, por su parte, quedaron contra las cuerdas. La derrota en casa los obliga a reaccionar de inmediato, pues no hay margen de error en esta etapa. La ofensiva deberá despertar si quiere evitar una despedida temprana, mientras que la presión sobre su cuerpo técnico y jugadores crece con cada jornada.
El Wild Card 2025 apenas comenzó, pero ya entregó una postal que será recordada: Chapman lanzando fuego, Stanton abatido tras un ponche decisivo y los Red Sox celebrando en terreno enemigo. Una escena que resume la magia y el dramatismo del béisbol en octubre, donde héroes y villanos se definen en cuestión de segundos.