El inicio de la serie de playoffs entre Boston y Nueva York no solo encendió la chispa en el terreno, también desató una tormenta en las redes sociales. Horas antes del primer lanzamiento en Fenway Park, los fanáticos cubanos inundaron plataformas como X y Facebook con un solo mensaje que se repetía como un mantra: “Esta es la venganza de Chapman”.
Aroldis Chapman, el temible cerrador cubano que hoy viste el uniforme de los Red Sox, se convirtió en el epicentro de una fiebre digital que cruzó fronteras. Para muchos en la isla, el duelo contra los Yankees representa más que una simple serie divisional. Es el reencuentro de Chapman con un pasado en el Bronx que, aunque él describe con respeto, sigue siendo objeto de debate entre seguidores que recuerdan su salida del equipo neoyorquino.
“Hoy Boston es Cuba, y Chapman es nuestro orgullo”, escribió un usuario desde La Habana, acompañado de un montaje en el que el lanzador aparece lanzando una recta de fuego con la bandera cubana de fondo. Memes, videos de sus ponches más icónicos y mensajes de apoyo se multiplicaron con rapidez. Algunos incluso recrearon clips de sus mejores salvamentos con la frase: “Cada pitcheo es justicia”.
Chapman, por su parte, ha mantenido la calma. En declaraciones previas al juego, reiteró que para él “todo se trata de hacer el trabajo, sin importar el rival”. Pero esa serenidad no detuvo la narrativa que los fanáticos construyeron por su cuenta. Para ellos, cada vez que el zurdo pisa el montículo, lo hace con un fuego silencioso dirigido a sus antiguos compañeros.
La expectación creció aún más cuando los Red Sox anunciaron que Chapman estaría disponible para un posible cierre en el primer encuentro. Las redes estallaron con predicciones de un noveno inning legendario, imaginando rectas de 100 millas que dejarían claro que el pasado quedó atrás. “Hoy se escribe la verdadera revancha”, publicó otro aficionado en un grupo de Facebook que reúne a miles de seguidores del béisbol cubano.
En Boston, los medios locales no tardaron en subirse a la ola. Programas radiales y columnas deportivas recogieron el entusiasmo y lo presentaron como parte del folclore de octubre: el choque entre la fría profesionalidad de Chapman y la pasión ardiente de quienes lo siguen desde su debut en la MLB.
Al final, más allá del resultado del juego, la frase “Esta es la venganza de Chapman” ya había hecho historia. Era la muestra de cómo la emoción de los fanáticos puede convertir un simple enfrentamiento deportivo en un espectáculo cultural, donde cada pitcheo simboliza orgullo nacional y la eterna rivalidad entre dos de las franquicias más emblemáticas del béisbol.