La reciente controversia en el béisbol cubano ha generado un enorme revuelo tras el incidente ocurrido el 27 de septiembre, cuando el director técnico de Sancti Spíritus, Eriel Sánchez, agredió físicamente al comisario técnico Miguel Rojas durante la 64 Serie Nacional. El hecho conmocionó a jugadores, aficionados y dirigentes, pues no solo se trató de un altercado verbal, sino de una agresión con un bate que dejó a Rojas con heridas visibles y un rostro ensangrentado. Las imágenes de las consecuencias del ataque circularon rápidamente en redes sociales, intensificando la indignación y la exigencia de respuestas oficiales.
Ante la presión de la opinión pública, la Comisión Nacional de Béisbol emitió un comunicado el 29 de septiembre a través de la red social X. En su mensaje, la directiva mantuvo una postura neutral, evitando juicios anticipados y asegurando que el caso se encuentra bajo una investigación exhaustiva para reunir la mayor cantidad de pruebas. Este enfoque imparcial, aunque prudente, ha generado debates entre los fanáticos, quienes esperan medidas ejemplares que eviten que hechos de violencia empañen el deporte nacional. La Comisión dejó claro que tanto Eriel Sánchez como Miguel Rojas quedarán inhabilitados para participar en la 64 Serie Nacional hasta que se definan las sanciones correspondientes.
“La Comisión Disciplinaria de la Comisión Nacional de Béisbol analiza el incidente que involucró al director del equipo de Sancti Spíritus, Eriel Sánchez, y al Comisario Técnico Miguel Rojas. No actuarán en la 64 SNB hasta tanto se definan las medidas a aplicar”, precisó el comunicado, subrayando que el proceso de esclarecimiento no tiene un plazo específico, pues dependerá de la rapidez con que avancen las indagaciones.
El impacto del episodio fue tal que medios oficialistas como el programa deportivo Bola Viva también se pronunciaron en redes sociales, condenando enérgicamente la agresión. El espacio calificó el suceso como un hecho grave e inadmisible, advirtiendo que “no puede entenderse como un simple incidente” y que cualquier respuesta tibia abriría la puerta a que el béisbol cubano pierda su esencia de disciplina y respeto. Estas palabras reflejan el sentir de una gran parte de la afición que ve en este acontecimiento una amenaza directa a los valores deportivos que por años han caracterizado a la pelota en la isla.
El origen del conflicto sigue sin esclarecerse completamente, pero múltiples testigos confirmaron que Eriel Sánchez utilizó un bate en el altercado, lo que convirtió el enfrentamiento en un hecho de suma gravedad. La imagen de Miguel Rojas con heridas en el rostro se volvió símbolo de la urgencia de cambios profundos en la forma de manejar la disciplina dentro de la Serie Nacional.
Mientras la investigación sigue su curso, la incertidumbre reina en el panorama del béisbol cubano. Los seguidores exigen transparencia y sanciones ejemplares, conscientes de que la credibilidad de la liga está en juego. Más allá de la rivalidad deportiva, este suceso plantea preguntas cruciales sobre el manejo de la disciplina, la formación de los entrenadores y la preservación de los valores que hacen del béisbol un orgullo nacional. La decisión final de la Comisión Nacional será determinante para restaurar la confianza y demostrar que en Cuba la violencia no tiene cabida en el deporte.