El mánager de los Boston Red Sox, Dave Roberts, no escatimó en elogios al hablar del joven cubano Andy Pagés, a quien ve como una de las futuras superestrellas de las Grandes Ligas. En declaraciones recientes a la prensa, Roberts aseguró que el talento y la proyección de Pagés son tan evidentes que en 2026 podría registrar números comparables a los de figuras de élite como Freddie Freeman y Shohei Ohtani. Sus palabras han encendido el entusiasmo de la fanaticada de Boston y han puesto a todo el béisbol de Grandes Ligas a mirar con atención la evolución del prometedor jugador.
Roberts destacó que Pagés ha sorprendido no solo por su poder al bate, sino también por la madurez con la que se ha adaptado a la exigente atmósfera de las Mayores. “Andy es una superestrella desde ya. La forma en la que trabaja, su enfoque en el plato y su instinto defensivo lo convierten en un pelotero especial. No tengo dudas de que el próximo año veremos números de élite, del calibre de Freddie Freeman u Ohtani”, expresó el estratega, subrayando que su proyección no es un simple cumplido, sino el resultado de lo que ha observado durante toda la temporada.
El jardinero cubano, que llegó a los Red Sox como parte de un movimiento que en su momento generó debate, ha demostrado que posee un bate explosivo y una capacidad para producir carreras que pocos novatos pueden presumir. Su swing potente, capaz de generar jonrones en cualquier parque, se combina con una disciplina en el plato que le ha permitido mantener un sólido promedio de embasado. Roberts también resaltó su inteligencia para correr las bases y su brazo confiable en el outfield, elementos que completan un perfil de jugador integral.
La comparación con Freeman y Ohtani, dos de los peloteros más consistentes y dominantes de la última década, no es poca cosa. Freeman, con su capacidad de bateo para promedio y poder, y Ohtani, una fuerza sin precedentes tanto en el montículo como en el bate, representan la cima del talento en la MLB. Que el mánager de Boston sitúe a Pagés en esa conversación es una muestra de la confianza que el cuerpo técnico tiene en su desarrollo.
El impacto de Pagés también se siente en el clubhouse, donde, según sus compañeros, aporta energía positiva y una ética de trabajo que contagia a todos. Su adaptación a la vida en Boston y a la presión de un mercado tan exigente ha sido notable. Los fanáticos en Fenway Park ya lo ven como una figura central del futuro de la franquicia, y la organización planea construir parte de su proyecto ganador en torno a su talento.
Con una primera campaña en la que ha dejado destellos de grandeza, Andy Pagés parece listo para dar el salto definitivo. Las palabras de Dave Roberts no solo reafirman su potencial, sino que envían un mensaje claro a toda la liga: Boston cuenta con una joya cubana dispuesta a escribir su nombre entre los grandes. Si las proyecciones se cumplen, 2026 podría ser el año en que Pagés se una a la élite del béisbol, cumpliendo las expectativas de convertirse en un referente ofensivo al nivel de Freeman y Ohtani.