Aroldis Chapman, uno de los relevistas más experimentados de las Grandes Ligas, afronta un nuevo desafío en la recta final de la temporada 2025 con los Boston Red Sox. El equipo, que ya aseguró prácticamente su lugar en la postemporada, anunció ajustes estratégicos en el bullpen y confirmó que el cerrador cubano asumirá un rol clave en los playoffs: ingresar desde el octavo inning para asegurar los partidos más apretados. Esta decisión refleja la confianza que la directiva y el mánager han depositado en su brazo izquierdo, así como una lectura cuidadosa de las necesidades del club de cara a los duelos decisivos de octubre.
Chapman, acostumbrado a ser la última carta en el noveno inning, entiende la importancia de la flexibilidad en esta etapa del año. En declaraciones al medio local NESN, aseguró que conoce y acepta su rol, y que su objetivo es contribuir a la victoria sin importar el momento en que le toque lanzar. “Lo fundamental es sacar los outs que el equipo necesite. Octavo, noveno, lo que sea necesario para ganar”, comentó con la seguridad de quien ha vivido numerosos escenarios de presión a lo largo de su carrera. Su disposición resulta vital para un cuerpo técnico que busca administrar mejor a sus lanzadores en una postemporada que se anticipa exigente.
La decisión de utilizar a Chapman desde el octavo inning obedece a una estrategia que cada vez gana más espacio en el béisbol moderno. En los playoffs, los juegos suelen ser cerrados y cada out se vuelve crucial. Colocar a un relevista de élite antes del noveno permite neutralizar el corazón de la alineación rival en el momento más peligroso, que muchas veces llega en la octava entrada, cuando el orden al bate de los oponentes se encuentra en su punto más alto. De esta forma, el equipo puede reservar a otro brazo de confianza para el noveno inning o, si la situación lo requiere, extender a Chapman para más de tres outs, algo que el cubano ha demostrado que aún puede manejar.
El mánager de Boston, consciente de que los playoffs demandan adaptaciones tácticas, valoró la experiencia de Chapman en juegos de alto voltaje. Su capacidad para mantener la calma, sumada a su recta que sigue superando las 98 millas por hora, lo convierten en una pieza idónea para enfrentar a los bateadores más peligrosos cuando el margen de error es mínimo. Además, contar con un cerrador capaz de iniciar su labor una entrada antes da mayor flexibilidad para combinar relevistas según el momento del juego y las características de los rivales.
Chapman, quien a sus 37 años continúa siendo una amenaza en el montículo, ha tenido una temporada sólida con Boston, registrando un promedio de efectividad que respalda la confianza de su mánager. Su disposición a aceptar un rol que va más allá de las etiquetas de “cerrador tradicional” demuestra profesionalismo y deseo de ganar. Con los Red Sox enfocados en recuperar la gloria de la Serie Mundial, la presencia del cubano en las entradas finales será determinante. La postemporada se define en detalles, y contar con un brazo como el de Chapman desde el octavo inning puede ser el factor que incline la balanza a favor de Boston en los momentos más críticos.