A pesar de las recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, en las que aseguró que en Cuba prácticamente no existe autismo debido a la falta de Tylenol y de recursos económicos, la realidad médica de la isla demuestra lo contrario. Durante años, el sistema de salud cubano ha operado clínicas especializadas para el tratamiento del autismo y ha desarrollado programas de concienciación sobre este trastorno del desarrollo neurológico, evidenciando que la condición sí está presente entre la población cubana. Además, Cuba ha implementado terapias especializadas, incluyendo programas recreativos como la natación con delfines, disponibles incluso para extranjeros que puedan costearlas en moneda fuerte, lo que contradice directamente la afirmación del exmandatario.
En un evento reciente, Trump relacionó el consumo de Tylenol durante el embarazo con la aparición de autismo en los hijos, afirmando que la población cubana estaría libre de esta condición por no contar con recursos para adquirir el medicamento. Sin embargo, dichas afirmaciones carecen de respaldo científico y han sido ampliamente desmentidas por la evidencia médica y por organismos internacionales de salud. La Organización Mundial de la Salud indicó que, en 2021, aproximadamente 1 de cada 127 personas tenía autismo, pero advirtió que la prevalencia en países de ingresos bajos y medios, como Cuba, puede ser subestimada debido a la limitada capacidad de diagnóstico y registro.
A pesar de los recursos cada vez más escasos, el sistema de salud cubano prioriza la atención de personas con autismo. La Dra. Osmara Delgado Sánchez, especialista en la materia, destacó que el bienestar de cada persona autista depende de la comprensión, el acompañamiento y la inclusión, enfatizando que estas no se miden en palabras sino en acciones y apoyo real. Delgado explicó que existen 300 profesionales especializados trabajando en siete centros distribuidos en toda la isla, dedicados a la atención integral de pacientes con autismo, y que Cuba ha desarrollado tratamientos específicos desde 2018, orientados no a curar, sino a maximizar habilidades y garantizar que ningún paciente se quede atrás.
El país reporta una incidencia relativamente baja de autismo, con 0,36 casos por cada 10.000 personas, cifra menor que en muchos países desarrollados. Sin embargo, los expertos reconocen que esta estadística puede no reflejar la realidad completa, dado que los recursos para diagnóstico y seguimiento son limitados. Pese a ello, el sistema sanitario cubano mantiene un enfoque constante en la detección, atención y desarrollo de habilidades de los pacientes autistas, ofreciendo servicios que van desde terapias educativas hasta programas de integración social.
Las afirmaciones de Trump han sido ampliamente criticadas por carecer de evidencia científica y por ignorar los esfuerzos que realiza la isla en el área de salud pública. Mientras sus comentarios han circulado en medios internacionales, los funcionarios cubanos no han emitido declaraciones directas, aunque el trabajo de profesionales como Delgado y de las clínicas especializadas en autismo evidencia la existencia y atención de la condición. El modelo cubano busca la inclusión y el desarrollo pleno de quienes viven con autismo, mostrando que la falta de recursos económicos no ha impedido la implementación de programas efectivos y de alto impacto social en beneficio de estos pacientes. Cuba continúa enfrentando desafíos financieros y logísticos, pero la prioridad hacia la salud y el bienestar de las personas con autismo se mantiene firme, demostrando que las afirmaciones sobre la inexistencia de esta condición en la isla son completamente falsas.