PON ESTA RAZON HAY TANTOS APAGONES EN CUBA

La crisis energética en Cuba continúa siendo un tema central de debate, y el régimen cubano ha vuelto a señalar al embargo de Estados Unidos como el principal culpable de los problemas que afectan al país, en particular a la Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas. Roberto Morales Ojeda, alto dirigente del Partido Comunista de Cuba, publicó en su cuenta de Facebook un artículo de Granma donde calificó la situación como una “cruda realidad” impuesta por las sanciones estadounidenses, responsabilizando al bloqueo económico, comercial y financiero por las dificultades operativas y de desarrollo de la planta. Según Morales Ojeda, las afectaciones comenzaron en 2015 cuando General Electric adquirió la empresa francesa Alstom, encargada originalmente del diseño y montaje de la planta, lo que hizo que Cuba perdiera acceso a créditos y suministros esenciales.

Entre los problemas citados por Morales Ojeda se encuentran la retención de equipos en terceros países, como dos bombas detenidas en Jamaica por contener componentes estadounidenses; la imposibilidad de recibir un variador de velocidad valorado en un millón de dólares, ya fabricado y pagado pero retenido por presiones regulatorias; la postergación reiterada en la entrega de válvulas clave para el mantenimiento de la planta; y la negativa de bancos europeos a trabajar con entidades cubanas por temor a sanciones. El funcionario insistió en que el conocimiento y la unidad son claves para enfrentar lo que califica como “agresiones” de Washington.

Sin embargo, economistas independientes advierten que las causas internas de la crisis son igual o más importantes que el embargo. Señalan que la corrupción, la falta de inversión y un modelo económico poco eficiente han sido factores determinantes en el deterioro del sistema eléctrico. El ministro de Economía, Joaquín Alonso, reconoció que los ingresos del país no son suficientes para cubrir necesidades básicas, incluyendo el combustible y el mantenimiento de infraestructuras críticas. Incluso la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, ha sufrido retrasos en reparaciones debido a problemas internos, a pesar de la presión internacional y los intentos de cooperación.

Estados Unidos ha rechazado enérgicamente las acusaciones del régimen cubano. El Departamento de Estado ha señalado que la corrupción y la mala gestión son los factores reales detrás de la crisis energética. La salida de la patana turca Karadeniz Powership del puerto de La Habana por impago, sumada al deterioro progresivo de las plantas termoeléctricas, ha dejado a la población enfrentando apagones cada vez más prolongados. Este escenario ha generado un creciente escepticismo social, mientras el gobierno insiste en responsabilizar únicamente al embargo.

En las redes sociales, muchos cubanos cuestionan el discurso oficial y señalan el contraste entre la escasez de energía y los recursos controlados por conglomerados militares como GAESA. Preguntas sobre la inversión potencial de los 18 mil millones de dólares bajo control militar y sobre la eficiencia de la gestión interna reflejan el malestar ciudadano. Los apagones afectan la vida cotidiana de la población, interrumpiendo la conservación de alimentos, las actividades laborales y académicas, y provocando frustración generalizada.

Así, mientras el régimen cubano insiste en culpar al embargo, los problemas internos de corrupción, falta de inversión y obsolescencia tecnológica siguen siendo factores críticos que impiden la estabilidad del sistema eléctrico en la isla, convirtiendo la crisis energética en un desafío estructural y persistente.