José Contreras, una de las grandes figuras que ha dado el béisbol cubano en las últimas décadas, habló recientemente sobre la realidad de la pelota en su país y ofreció un análisis claro y directo acerca de las razones que explican tanto la ligera mejoría de los últimos años como las carencias que aún frenan su desarrollo. El exlanzador de Grandes Ligas, con una amplia experiencia en la Serie Nacional y en la MLB, destacó que el nivel del béisbol cubano no solo depende del talento natural que existe en la isla, sino también de las oportunidades de formación y de roce internacional que puedan tener los jugadores.
En una entrevista, Contreras recordó que hace apenas tres años el nivel de la Serie Nacional era tan bajo que resultaba difícil de ver para quienes conocían la exigencia del béisbol profesional. Relató que en ese momento era común que narradores y aficionados se sorprendieran cuando un lanzador alcanzaba apenas las 86 o 87 millas por hora con su recta. “Si tú no tirabas 90 millas por hora, no podías entrar a la Academia”, expresó, subrayando lo mucho que había caído el estándar de calidad. Esa comparación con la formación de antaño sirvió para ilustrar la falta de desarrollo técnico que, a su juicio, afectó por años a las nuevas generaciones de peloteros cubanos.
Sin embargo, el exserpentinero de los Chicago White Sox también reconoció que en las dos últimas temporadas se ha notado una mejoría en la calidad del béisbol cubano. Según su análisis, ese repunte se debe principalmente a la influencia de jugadores que han tenido experiencia fuera de la isla, ya sea en ligas profesionales de Japón, en campeonatos de Canadá o en academias de República Dominicana. Contreras mencionó nombres como Alfredo Despaigne y Liván Moinelo, quienes se desempeñan en la exigente liga japonesa, además de jóvenes que viajaron a la República Dominicana en busca de firma y regresaron a Cuba tras ganar experiencia. Para el pinareño, la participación de estos peloteros en torneos internacionales ha elevado la competencia y ha permitido que el nivel general de la Serie Nacional suba de manera palpable.
Contreras también hizo hincapié en que el béisbol mundial se ha vuelto mucho más competitivo que en décadas pasadas, lo que exige a los jugadores cubanos una preparación superior si quieren destacar en escenarios internacionales. Recordó que antes la selección cubana se enfrentaba a equipos de carácter amateur y lograba imponerse sin mayores complicaciones, pero hoy la realidad es distinta y se requiere un esfuerzo mayor para mantenerse a la altura. Por eso considera vital que más jóvenes tengan la oportunidad de jugar en ligas de alto nivel en países como Japón, Panamá o México, ya que esa exposición permite adquirir conocimientos y destrezas que difícilmente pueden desarrollarse únicamente en la isla.
La opinión de José Contreras tiene un peso particular por su vasta trayectoria. En Cuba fue uno de los mejores lanzadores de su generación, con diez Series Nacionales en las que logró 117 victorias, solo 50 derrotas, dos salvamentos, 1,346 ponches y una efectividad de 2.82. Luego dio el salto a las Grandes Ligas, debutando con los New York Yankees en 2003, y durante once temporadas acumuló un balance de 78 triunfos y 67 reveses, 889 ponches y una efectividad de 4.57 en 1,173 entradas. Su experiencia, tanto en el béisbol cubano como en el estadounidense, le permite ofrecer un diagnóstico fundamentado: el talento en la isla sigue existiendo, pero necesita una formación más exigente y mayor contacto con el béisbol de primer nivel para devolver a Cuba al protagonismo internacional que tuvo en el pasado.