Aroldis Chapman vive en 2025 una temporada que parece escrita para reafirmar su leyenda como uno de los mejores cerradores de las Grandes Ligas. A sus 37 años, el cubano ha encontrado un segundo aire con los Boston Red Sox, convirtiéndose en una pieza esencial del bullpen y en un verdadero candado para asegurar victorias. Sus números hablan por sí solos: acumula 30 salvamentos, una efectividad de 1.23 y un WHIP de apenas 0.70, lo que demuestra que casi ningún rival logra embasarse cuando él sube a la lomita. En aproximadamente 58.1 entradas lanzadas ha recetado 82 ponches, prueba de que su brazo mantiene la fuerza y la precisión que lo caracterizan desde su debut en las Mayores. En 64 presentaciones como relevista ha demostrado nervios de acero, lanzando en los momentos más tensos de cada partido y asegurando triunfos en duelos cerrados.
El desempeño de Chapman ha sorprendido incluso a quienes conocían su talento. Después de algunos altibajos en campañas anteriores, muchos pensaban que su mejor versión quedaba atrás, pero este 2025 ha sido la prueba de que la experiencia y la disciplina pueden mantener a un lanzador en la élite. Ha tenido rachas impresionantes sin permitir carreras ni hits, lo que refuerza la percepción de que está en una forma extraordinaria. Su recta sigue alcanzando velocidades intimidantes y su slider rompe con la misma agresividad de sus mejores años, lo que complica a cualquier bateador que intente descifrarlo.
La importancia de Chapman en Boston no se limita a las estadísticas. Su presencia en el clubhouse aporta seguridad y confianza a un equipo que busca la postemporada. Los compañeros saben que, cuando llega el noveno inning y el juego está en la balanza, contar con un brazo como el suyo es una garantía de tranquilidad. Los rivales, por el contrario, sienten la presión de enfrentar a un pitcher que combina experiencia, control y una velocidad que todavía sorprende.
El reconocimiento a su desempeño no solo viene de los fanáticos y los analistas, sino también de sus propios colegas. Después del último enfrentamiento entre los Yankees y los Red Sox, Aaron Judge, capitán y estrella de Nueva York, elogió públicamente al cerrador cubano, afirmando que “Chapman es el cerrador más difícil del béisbol”. Estas palabras cobran un significado especial viniendo de uno de los bateadores más respetados y temidos de las Grandes Ligas. Judge, que ha enfrentado a numerosos taponeros de primer nivel, destacó así la capacidad de Chapman para dominar en la lomita y mantener a raya a los mejores cañoneros.
Esa declaración resume lo que Aroldis Chapman representa en 2025: un lanzador al que se respeta y teme, un competidor que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia. Su temporada con los Red Sox no solo es una de las mejores de su carrera, sino también una lección de perseverancia y excelencia. Con cada salida, Chapman confirma que su nombre seguirá resonando entre los grandes cerradores de la historia, mientras sus rivales, incluidos los más poderosos, reconocen que enfrentarlo sigue siendo una de las tareas más difíciles en todo el béisbol.