Aroldis Chapman vive un momento brillante en su carrera, demostrando que la edad no es un límite para un lanzador que combina experiencia, fuerza y una mentalidad competitiva inquebrantable. Con 37 años, el cubano se ha convertido en una pieza fundamental del bullpen de los Boston Red Sox, protagonizando una temporada que muchos califican como una de las mejores de su trayectoria en las Grandes Ligas. Sus números son el reflejo de su dominio: marca de 4-3, efectividad de 1.14, WHIP de 0.669 y 29 juegos salvados, mientras que los bateadores rivales apenas le conectan para una línea de .122/.181/.185/.367, con solo 3.7 hits permitidos y 13.2 ponches por cada nueve entradas. Estos datos confirman que Chapman sigue siendo uno de los relevistas más temidos de todo el béisbol.
Sin embargo, lo más interesante es que Chapman no se conforma con su éxito actual. De cara a la temporada 2026, está trabajando en un nuevo lanzamiento que podría elevar aún más su nivel de dominio: el llamado swiping slider. Este pitcheo, similar a un slider tradicional pero con un movimiento lateral más amplio y un quiebre final más pronunciado, es un arma que en la actualidad solo Shohei Ohtani ejecuta con regularidad en las Grandes Ligas. Incorporar una herramienta de ese calibre a su ya temible repertorio, que incluye una recta de tres dígitos y un devastador splitter, convertiría a Chapman en un rival aún más difícil de descifrar.
Para perfeccionar este nuevo envío, Chapman ha buscado la guía de uno de los grandes maestros del arte del pitcheo: Pedro Martínez. El legendario lanzador dominicano, reconocido por su habilidad para impartir efectos imposibles, está trabajando junto a Chapman en el pulido de la mecánica y el agarre necesarios para dominar el swiping slider. Bajo la tutela de Martínez, Chapman se ha enfocado en aprender a generar el giro lateral extremo que caracteriza a este lanzamiento, así como en ajustar su brazo y su muñeca para engañar a los bateadores y hacer que la pelota se desplace con un efecto casi imposible de anticipar.
Este nuevo pitcheo no solo aumentará su capacidad de sorprender, sino que también complementará de manera perfecta su arsenal actual. Su recta, que todavía supera las 100 millas por hora, seguirá siendo su principal carta de presentación, pero ahora podrá alternarla con un slider de movimiento gigantesco que hará lucir vulnerables incluso a los bateadores más experimentados. La combinación de velocidad explosiva y un quiebre extremo podría convertir cada aparición de Chapman en un espectáculo aún más intimidante.
Con su experiencia, su disciplina y ahora un repertorio renovado, Chapman apunta a ser todavía más dominante en 2026. Su ética de trabajo y su deseo de seguir evolucionando son la mejor garantía de que el próximo año veremos a un lanzador que, lejos de declinar, continúa reinventándose. Si las proyecciones se cumplen y el swiping slider se convierte en una herramienta efectiva, Aroldis Chapman no solo mantendrá su estatus de relevista élite, sino que elevará su leyenda como uno de los pitchers más formidables y creativos que hayan pasado por las Grandes Ligas