POLEMICAA!! ESTE CUBANO VA POR LA CABEZA DE CANELO TRAS CONSEGUIR EL TITULO MUNDIAL

La contundente victoria que consiguió Osleys Iglesias en el Montreal Casino frente al ruso Vladimir Shishkin marcó un antes y un después en la carrera del boxeador cubano. El matancero no solo conservó su invicto con récord de 14-0, sino que se adueñó de una posición privilegiada en la categoría de las 168 libras, al ser proclamado oficialmente como retador mandatorio de la Federación Internacional de Boxeo. Lo que parecía una noche de confirmación terminó convirtiéndose en una plataforma para lanzar un mensaje directo a dos de los nombres más grandes del boxeo actual: Saúl “Canelo” Álvarez y Terence Crawford.

Después de un combate en el que impuso su poderío y obligó a la detención del pleito en el octavo asalto, Iglesias aprovechó los micrófonos para dejar clara su ambición. Con un discurso encendido, aseguró estar preparado para enfrentar a cualquier rival que se interponga en su camino, sin importar el peso de su nombre o el palmarés que arrastre. “Estoy listo para Canelo, para Crawford, vengan aquí. Gracias a Dios todo salió como lo habíamos planeado. Y estamos listos para lo que venga”, expresó el cubano con firmeza, dejando claro que no pretende esperar demasiado para probarse en el más alto nivel.

La declaración no tardó en generar repercusión. En un mundo del boxeo donde los campeones suelen elegir a sus rivales en función de los negocios y la conveniencia, el hecho de que Iglesias haya ganado en el cuadrilátero su derecho a ser retador no significa que la pelea esté asegurada. El propio Canelo Álvarez ha sido criticado en más de una ocasión por priorizar combates de alto rédito económico antes que cumplir mandatos de los organismos rectores. Sin embargo, Iglesias se muestra confiado y con la convicción de que su nombre ya no puede ser pasado por alto.

El triunfo ante Shishkin fue mucho más que un simple resultado. Era el examen que muchos esperaban para medir si el cubano estaba listo para una escena de mayor envergadura. Shishkin, con experiencia y solidez, representaba un obstáculo serio, pero terminó siendo superado de forma categórica por la potencia y ritmo del “Tornado”. Ese desempeño consolidó aún más la percepción de que Iglesias es un boxeador con todas las condiciones para irrumpir en la cima de la división.

Su carrera, aunque aún en construcción, ya muestra señales de grandeza. Trece de sus catorce victorias han llegado por la vía del nocaut, un indicador de la fuerza demoledora que posee en sus puños. Este dato, junto a la disciplina y el estilo técnico que lo acompaña desde su formación en la escuela cubana, lo convierten en un rival incómodo para cualquier campeón consolidado.

Ahora, el foco se centra en lo que ocurra el 13 de septiembre, cuando Canelo Álvarez y Terence Crawford se enfrenten en un combate que paralizará al mundo del boxeo. El ganador de esa cita será también el hombre al que Iglesias deberá enfrentar, si las reglas se respetan. Mientras tanto, el cubano ya lanzó su reto y dejó claro que no piensa esperar en silencio. Su voz retumba con la misma fuerza que sus puños: quiere a los grandes, y quiere la gloria ya.