Julio César La Cruz, una de las figuras más emblemáticas del boxeo cubano contemporáneo, se encuentra en un punto clave de su carrera. A sus 37 años, el “Sombra” no solo ha sido bicampeón olímpico y múltiple monarca mundial, sino que también se ha convertido en un referente por su estilo único dentro del ring, una manera de pelear que ha generado admiración y críticas a partes iguales. Su presencia en el Campeonato Mundial que se desarrolla en Inglaterra ha sido anunciada con gran expectativa, sobre todo porque llega en busca de su sexto título en estas lides, lo que lo colocaría a la par de Félix Savón como uno de los máximos exponentes del boxeo amateur de todos los tiempos.
En declaraciones recientes, La Cruz dejó claro que su objetivo es la medalla de oro, sin pensar en récords ni comparaciones, aunque de obtenerla, inevitablemente quedaría en la historia con un logro impresionante. “Siempre voy por la medalla de oro, aunque a veces no ha salido. Para esta ocasión se ha trabajado duro y no va a escaparse. Ganarla sería algo muy grande”, afirmó con la seguridad que lo caracteriza.
El reto que tiene por delante no es sencillo, pues debutará en la categoría de más de 90 kilogramos, un terreno en el que la pegada de los rivales es mucho más fuerte y la exigencia física aumenta. Su estilo de guardia baja, que en divisiones menores le dio tantas victorias y aplausos, puede convertirse en un arma de doble filo frente a adversarios con gran poder de nocaut. Sin embargo, La Cruz minimiza esas preocupaciones y asegura que su preparación lo respalda: “Es un reto importante, no lo veo difícil, porque para los humanos no hay nada imposible en la vida. Le he puesto más deseos y amor a esta nueva división, y me siento bien”.
El pugilista también defendió su forma de boxear, que muchos califican como esgrima boxística. Orgulloso, recordó que fue el legendario entrenador Alcides Sagarra quien la ideó y que Raúl Fernández la perfeccionó, convirtiéndola en la herramienta que lo catapultó al éxito. Esa manera de esquivar, moverse y contraatacar seguirá siendo su sello en el Mundial, independientemente de las críticas que siga cosechando.
Más allá del presente, La Cruz sorprendió al confirmar que su carrera ya se encuentra en la recta final. Con firmeza, anunció que su deseo es retirarse en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028, donde buscaría su tercera medalla dorada bajo los cinco aros. Ese sería el escenario ideal para colgar los guantes y cerrar un ciclo cargado de triunfos y polémicas.
Hasta ese momento, el boxeador camagüeyano seguirá escribiendo páginas importantes en su deporte. Su participación en Liverpool puede ser un paso más hacia la gloria o una señal de que los mejores años han quedado atrás. Lo cierto es que su ambición y su confianza no han disminuido, y mientras tenga la oportunidad, continuará buscando títulos que engrandezcan aún más su legado. La sombra de La Cruz todavía se mueve ágil sobre el cuadrilátero, y aunque el final esté marcado en el calendario, su historia sigue en construcción.