Aroldis Chapman ha construido una carrera que lo coloca firmemente en la conversación para convertirse en uno de los pocos relevistas con lugar asegurado en el Salón de la Fama. El “Misil Cubano” ha sido, durante más de una década, uno de los lanzadores más dominantes del béisbol, con una combinación de poder, consistencia y resultados que lo hacen destacar entre sus contemporáneos. En 2025, a los 37 años, su rendimiento no solo se mantiene vigente, sino que incluso muestra un nivel de dominio que parece desafiar el paso del tiempo, reforzando así su candidatura a Cooperstown.
La campaña actual con los Boston Red Sox ha sido un reflejo de lo que Chapman significa como cerrador. Con una efectividad de apenas 1.00 y 28 salvamentos en 30 oportunidades, ha sido prácticamente intocable. Los rivales apenas le batean para un promedio de .115, mientras que su WHIP de 0.65 y un ERA+ de 417 lo ubican como líder entre los más de 290 lanzadores con al menos 50 entradas trabajadas. Son cifras que muestran no solo solidez, sino un nivel de dominio absoluto en el rol más exigente del bullpen. La recta de Chapman, que aún supera las 98 millas por hora, sigue siendo su carta de presentación, pero ahora está respaldada por la experiencia y un control que lo hacen más completo.
Si se observa el total de su carrera, sus credenciales son igualmente impresionantes. Acumula 363 juegos salvados y más de 1,300 ponches, con un promedio de 14.6 abanicados por cada nueve entradas, una estadística que ningún otro relevista puede presumir en la misma magnitud. Está a punto de superar a leyendas como Rich Gossage y Hoyt Wilhelm en la lista histórica de ponches entre relevistas, lo que lo coloca en un grupo muy selecto de brazos dominantes desde el bullpen. Además, su WAR de 24.0 ya lo empata con Bruce Sutter, quien tiene un lugar en Cooperstown.
Chapman no solo se ha destacado en temporada regular, sino también en los momentos más importantes. Fue pieza fundamental en la histórica Serie Mundial de los Chicago Cubs en 2016, ayudando a romper una sequía de 108 años, y más recientemente repitió la gloria con los Texas Rangers en 2023. Sus números en postemporada también refuerzan su candidatura: 44 apariciones, efectividad de 2.37 y 68 ponches en 49.1 entradas, demostrando que su brazo no se encoge bajo presión.
El camino al Salón de la Fama para un relevista nunca es sencillo, pues tradicionalmente los votantes han dado prioridad a los jugadores de posición y a los abridores. Apenas ocho cerradores han recibido la placa, con Mariano Rivera como el estandarte máximo. Sin embargo, Chapman ha construido un perfil único: su capacidad para combinar ponches históricos, una gran cantidad de salvamentos, campeonatos, dominio en postemporada y longevidad. Comparado con Trevor Hoffman, Billy Wagner o Rollie Fingers, el cubano tiene argumentos sólidos que lo colocan al nivel de esas leyendas.
A sus 37 años, Chapman no muestra signos de declive. Por el contrario, sigue ampliando sus números y demostrando que todavía tiene gasolina para seguir acumulando hazañas. Cada salida, cada ponche y cada salvamento lo acercan más a una candidatura que parece inevitable. El “Misil Cubano” no solo ha dejado una marca imborrable en los equipos para los que ha lanzado, sino también en la historia misma de las Grandes Ligas, con un legado que merece tener un espacio eterno en Cooperstown.