Davisleydi Velazco vivió un 2025 lleno de retos, emociones y logros personales, aunque su nombre estuvo rodeado de una polémica que sacudió al atletismo cubano. La triplista camagüeyana, con una temporada brillante que la colocó entre las mejores de su disciplina a nivel internacional, quedó fuera del equipo nacional que participará en el Campeonato Mundial de septiembre, una decisión que sorprendió a especialistas y aficionados por igual. A pesar de la exclusión, la joven atleta decidió no alimentar la controversia y enfocarse en lo positivo que dejó un año en el que rompió sus propias barreras.
Con un registro personal de 14.72 metros, Davisleydi Velazco se consolidó como una de las figuras más prometedoras del triple salto. Ese resultado no solo la catapultó a posiciones de privilegio en el ranking, sino que también la convirtió en una seria candidata a la lucha por medallas en la cita mundialista. Sin embargo, la Federación Cubana de Atletismo no la incluyó en la nómina oficial, lo que generó interrogantes entre los seguidores del deporte y encendió debates sobre las políticas de selección que aún imperan en la isla.
Lejos de dejarse arrastrar por el malestar, Velazco compartió un mensaje en redes sociales que reflejó madurez y resiliencia. El pasado 30 de agosto publicó un texto donde agradeció la temporada vivida y destacó las enseñanzas recibidas. “Temporada terminada, llena de cosas lindas pero sobre todo mucho aprendizaje”, escribió, insistiendo en la importancia de entender el propósito de la vida y no quedarse atrapados en lo negativo. La atleta confesó haber aprendido a soltar y a sumergirse en su propio mundo, enfocada en el amor por lo que hace y en la apertura hacia un futuro lleno de oportunidades.
Su actitud generó respeto y admiración, no solo por su rendimiento deportivo sino también por la manera en que decidió manejar una situación injusta a los ojos de muchos. Agradeció a Dios, a la vida y a todas las personas que han estado a su lado, reconociendo el valor del apoyo humano en un camino que describió como duro pero hermoso. Esa gratitud se combinó con un mensaje de superación personal que la proyecta más allá de las pistas, como un ejemplo de fuerza interior.
La polémica alrededor de su exclusión cobró mayor fuerza después de su destacada actuación en la Liga de Diamantes, donde logró un meritorio tercer lugar en la final, compartiendo podio con sus compatriotas Leyanis Pérez y Liadagmis Povea. Ese resultado, considerado por muchos como el mejor argumento para que fuera convocada al Mundial, terminó siendo el símbolo de una oportunidad perdida por parte de la federación. La falta de entendimiento y las restricciones que aún pesan sobre los atletas que residen fuera de Cuba terminaron cerrándole una puerta que parecía destinada a abrirse.
No obstante, Davisleydi Velazco no se detiene. Bajo la guía de Ubaldo Duany, mantiene su mirada fija en su desarrollo personal y profesional, sin desgastarse en reclamos que la desvíen de sus metas. Su historia en 2025 deja claro que, más allá de medallas o reconocimientos, lo que define a una atleta de su talla es la capacidad de transformar la adversidad en motivación. Para muchos aficionados, su caso simboliza la contradicción entre talento y burocracia, pero también la esperanza de que su crecimiento continúe y que el futuro le depare la recompensa que merece.