Aroldis Chapman atraviesa un momento extraordinario en su carrera, logrando una hazaña que no se veía en Grandes Ligas desde hace más de una década. El estelar cerrador cubano, ahora con Boston Red Sox, suma más de un mes completo sin permitir un solo hit, una racha que lo coloca en un nivel histórico y que lo reafirma como uno de los relevistas más dominantes de todos los tiempos. La jornada del 31 de agosto resultó doblemente significativa para el lanzallamas zurdo: un día después de confirmarse su millonaria extensión de contrato, volvió a subirse al montículo en Fenway Park para sellar la victoria de su equipo ante Pittsburgh Pirates y conquistar su salvamento número 27 de la temporada 2025.
Boston llegaba a la novena entrada con ventaja de 5-2, un escenario perfecto para que Alex Cora confiara en su brazo más seguro. Chapman, que llevaba desde el 27 de agosto sin lanzar, apareció fresco y decidido a extender su dominio. Su primera víctima fue el debutante Cam Devanney, a quien dominó con una secuencia letal: recta de 98 millas que apenas pudo conectar de foul, sinker al que no hizo swing y finalmente un splitter que lo dejó petrificado para firmar el primer out. La contundencia del cubano era evidente, pues desde el inicio dejó claro que su velocidad y control estaban intactos.
El siguiente en turno fue Jared Triolo. Chapman mostró un pequeño margen de descontrol al lanzar tres bolas seguidas, pero de inmediato se recuperó con una recta en zona. En conteo de 3-1, el bateador de los Piratas intentó hacer contacto con un envío a 97 mph, pero apenas levantó un globo que terminó en el guante del intermedista. Con dos tercios fuera, la fanaticada en Fenway ya celebraba lo que parecía ser otro cierre de lujo.
El último desafío fue Liover Peguero, quien ingresó como emergente. Chapman no dudó: rectas consecutivas de 100 millas lo pusieron rápidamente contra la pared. Aunque el dominicano logró extender el turno con un foul y dos bolas, al sexto lanzamiento no pudo más y se rindió con un swing ante otra recta de fuego, esta vez a 100.5 mph. El estadio estalló en aplausos, no solo por el triunfo, sino también porque se mantenía viva una de las rachas más impresionantes de los últimos tiempos.
Con esa salida, Chapman llegó a 15 apariciones consecutivas sin permitir imparable, un logro que no se registraba desde 2013. Además, bajó su efectividad a 1.02 y dejó claro que, a pesar de sus 37 años, todavía tiene mucho que aportar en la élite del béisbol. La última vez que alguien le conectó hit fue el 23 de julio frente a Philadelphia Phillies, y desde entonces se ha vuelto intocable, sacando de paso a todos los bateadores que enfrenta con una mezcla de experiencia, velocidad y mentalidad de acero.
El dominio de Chapman ha sido clave para que Boston Red Sox se mantenga en la lucha por regresar a la Postemporada, algo que no consigue desde 2021. Su consistencia y liderazgo han inspirado confianza en todo el clubhouse, y ahora, con su nuevo contrato, los fanáticos patirrojos saben que podrán contar con él al menos por dos temporadas más. La historia de Chapman en este 2025 apenas está escribiéndose, pero lo que ya es seguro es que su nombre quedará grabado como sinónimo de grandeza en las últimas páginas de gloria de las Grandes Ligas.