Aroldis Chapman sigue demostrando que, a sus 37 años, aún es uno de los lanzadores más dominantes en las Grandes Ligas, y los Boston Red Sox lo saben mejor que nadie. Firmado en diciembre de 2024 por una temporada y 10.5 millones de dólares, el cerrador cubano ha sido pieza fundamental en el resurgir de los patirrojos durante la campaña 2025. Su aporte desde el bullpen ha sido clave para que Boston llegara al 29 de agosto liderando el Comodín de la Liga Americana, un lugar de privilegio que ilusiona a la afición con la posibilidad de regresar a la postemporada.
El impacto del cubano ha sido inmediato. En 57 apariciones, Chapman registra una efectividad de 1.04, la más baja entre todos los relevistas calificados de la liga, un WHIP de 0.67 y 74 ponches, además de 26 salvamentos que reflejan su capacidad para cerrar partidos en situaciones de máxima presión. Estos números no solo lo consolidan como el mejor cerrador de la temporada, sino que también aumentan su valor en el mercado de cara a la agencia libre.
El gerente general de Boston, Craig Breslow, expresó abiertamente el deseo de la organización de mantenerlo en sus filas más allá de 2025. En declaraciones ofrecidas a WEEI antes del encuentro contra los Pittsburgh Pirates, Breslow destacó la importancia del cubano: “Está teniendo una temporada histórica. Es algo que uno debe considerar… La firma de Aroldis ha sido realmente buena para nosotros, y creo que él mismo ha expresado abiertamente lo mucho que lo ha disfrutado aquí”. Con estas palabras, el directivo dejó clara la intención de que Chapman continúe en Boston al menos por otra temporada, como parte de un proyecto que busca devolverle el prestigio al club en la siempre competitiva división Este de la Liga Americana.
No obstante, la decisión no depende únicamente del equipo. Chapman, consciente de su gran año y de lo mucho que ha aumentado su valor, podría optar por explorar el mercado de la agencia libre antes de comprometerse nuevamente con Boston. Aunque ha manifestado sentirse cómodo y feliz bajo la dirección de Alex Cora, no sería extraño que escuchara ofertas de otras organizaciones interesadas en reforzar su bullpen con uno de los brazos más respetados del béisbol actual.
El posible regreso de Chapman con Boston no solo garantizaría estabilidad en el bullpen, sino que también devolvería al equipo un perfil de cerrador élite que no tenía desde la época de Craig Kimbrel. En 2018, Kimbrel logró 42 salvamentos con una efectividad de 2.74, siendo la última vez que la organización contó con un relevista de tal calibre. Desde entonces, los Medias Rojas habían carecido de una figura dominante en la novena entrada, y Chapman ha llenado ese vacío con creces.
De cara a 2026, el panorama para el cubano luce prometedor. Su experiencia, su talento y la capacidad de seguir lanzando a un nivel superlativo lo convierten en una pieza deseada por múltiples equipos. Sin embargo, Boston parte con ventaja: le ha dado el escenario ideal, un club competitivo y un entorno donde ha demostrado sentirse cómodo. Si ambas partes logran llegar a un acuerdo, los fanáticos patirrojos podrían disfrutar un año más de uno de los cerradores más intimidantes en la historia reciente de las Grandes Ligas.