El poder de Yordan Álvarez volvió a hacerse sentir de manera rotunda en Houston y esta vez lo hizo con un batazo monumental que selló la victoria de los Astros frente a Colorado Rockies. La noche del miércoles 27 de agosto quedará grabada en la memoria de la afición que presenció cómo el cubano desató la locura en el Daikin Park, con un jonrón de esos que levantan a todos de sus asientos y que, además, sirvió para poner cifras definitivas al marcador. El equipo sideral se impuso 4×0 en el segundo choque de la serie y Álvarez fue el gran protagonista.
Desde el inicio del encuentro se notó a un Yordan paciente, disciplinado y con la concentración necesaria para esperar su mejor momento. En el primer inning negoció un boleto y posteriormente anotó la primera carrera de los Astros, cumpliendo con su capacidad de producir aun sin necesidad de conectar de hit. En su segunda aparición se quedó corto con un largo elevado al jardín central, pero no dejó dudas de la fuerza en su swing, pues la conexión salió de su bate a 100.3 millas por hora y viajó 368 pies. En su tercera visita volvió a mostrar temple en el cajón al recibir otro pasaporte gratis, su cuarto en apenas ocho comparecencias tras su regreso.
Pero la gran obra estaba reservada para la octava entrada. El marcador reflejaba un 2×0 a favor de Houston, había un hombre en primera y ningún out cuando Yordan se paró por cuarta ocasión frente al lanzador rival. En conteo de una bola y un strike vio venir un cambio de velocidad a 87.5 millas por hora que se quedó colgado en el centro de la zona de strike. El cubano no perdonó: descargó todo el poder de su swing y la pelota salió disparada a 107 millas por hora con un ángulo perfecto de 26 grados. La bola tomó altura, siguió su trayecto con fuerza por todo el jardín central y finalmente superó la cerca después de recorrer 421 pies.
El Daikin Park estalló en júbilo. Mientras Álvarez daba la vuelta al cuadro, el público lo ovacionaba como si se tratara de una marcha triunfal. Ese cuadrangular fue mucho más que una simple conexión, significó la confirmación de su regreso al máximo nivel ofensivo y la certeza de que su poderío sigue intacto. Con ese batazo, los Astros colocaron el marcador definitivo de 4×0 y aseguraron la victoria.
Aunque fue apenas su primer imparable desde su retorno, los números de Yordan reflejan su disciplina en el plato. En ocho turnos oficiales promedia .250, con un jonrón, dos empujadas, dos anotadas y la notable suma de cuatro bases por bolas. Su línea ofensiva inmediata tras este regreso se ubica en .250/.625/1.000/1.625, un rendimiento sobresaliente si se toma en cuenta la muestra pequeña de juegos disputados.
De manera global en la temporada 2025, Yordan presenta un promedio de .212, con porcentaje de embasado de .326, slugging de .365 y un OPS de .691. Sus estadísticas se completan con 22 imparables, cuatro de ellos dobles y otros cuatro jonrones, además de 20 carreras impulsadas, nueve anotadas y 20 boletos recibidos, tres de ellos de manera intencional. Ha sumado una base robada y acumula 21 ponches. Estos números, más allá de los altibajos, confirman que el cañonero cubano sigue siendo una pieza fundamental en la alineación de Houston y que está listo para escribir nuevas páginas de gloria con el uniforme sideral.