El boxeo cubano se alista para el campeonato mundial que tendrá lugar en Liverpool, Inglaterra, del 4 al 14 de septiembre, un evento en el que todas las miradas estarán puestas sobre los Domadores de Cuba. La preparación del equipo no ha sido sencilla, pues problemas burocráticos impidieron completar una parte esencial del plan de entrenamiento que se había diseñado en Asia. La idea original era llegar a China con antelación para medirse ante rivales de alto nivel, consolidar la preparación táctica y llegar en óptimas condiciones al certamen. Sin embargo, dificultades con los visados para Inglaterra obligaron a replantear la estrategia. A pesar de realizar una gira por Francia y China, el entrenador jefe Rolando Acebal reconoció que la calidad de los oponentes en esos países no fue la esperada. Aun así, insistió en que la base de preparación del equipo se mantiene sólida y con capacidad para responder en el máximo escenario.
Entre los movimientos más llamativos de esta convocatoria está la inclusión del bicampeón olímpico Julio César La Cruz en la categoría de más de 92 kilogramos, un peso en el que debutará con el objetivo de alcanzar su sexto título mundial. Esta decisión surge ante la falta de un representante natural en dicha división dentro de la selección cubana, lo que refleja también la disminución de púgiles con determinadas características físicas en el país. Acebal aseguró que se trata de un riesgo calculado, pero al mismo tiempo de una oportunidad para reforzar una división debilitada. Confía en que La Cruz pueda adaptarse y obtener una medalla, dado que no existe otro boxeador cubano en condiciones de asumir ese reto con mayores garantías. La apuesta por mover a un campeón consolidado de peso inferior a los superpesados demuestra la flexibilidad del cuerpo técnico y su fe en los atletas de mayor experiencia.
La nómina que viajará a Liverpool combina juventud y veteranía, con púgiles que han mostrado un alto nivel en los entrenamientos más recientes. La escuadra llega con limitaciones en su etapa preparatoria, pero con la convicción de que la disciplina, la técnica y la tradición de éxitos del boxeo cubano les permitirán volver a destacar. La actuación de Julio César La Cruz será sin dudas uno de los principales focos de interés, no solo como un reto personal sino también como un movimiento estratégico del equipo en su búsqueda de mantener la hegemonía internacional.
El prestigio del boxeo cubano ha sido reconocido en todo el mundo, y figuras de talla mundial como Floyd Mayweather han mostrado abiertamente su admiración. En una de sus visitas a la isla, el excampeón estadounidense confesó que cuando era niño no sabía que Cuba tenía boxeadores tan talentosos, destacando la calidad técnica y la disciplina de los atletas formados allí. Su reconocimiento subraya la rigurosidad de la preparación cubana, que desde edades tempranas moldea a competidores de nivel élite. Mayweather, además, ha compartido reflexiones sobre la dureza del camino al éxito, con frases como “si nadas con tiburones por tu sueño” para ilustrar la importancia de enfrentar grandes retos, una filosofía que conecta con la mentalidad de lucha de los púgiles cubanos. Incluso en los Juegos Olímpicos de Río 2016 ofreció consejos a Robeisy Ramírez antes de un combate decisivo, lo que este último reconoció como una ayuda valiosa para obtener la victoria.
Al mismo tiempo, el béisbol cubano sigue dando noticias con figuras históricas. José Abreu, nacido en 1987 en Ciego de Ávila, no se ha retirado y continúa buscando espacio en la MLB tras una trayectoria que lo convirtió en uno de los mejores bateadores cubanos de su generación. Firmó con los Chicago White Sox en 2013 y desde su debut se consolidó como referente ofensivo, ganando el premio al Novato del Año y sumando títulos de bateo y jonrones. Tras un paso difícil con los Astros en 2023 y su liberación en 2024, encontró en la Liga Roberto Clemente de Puerto Rico la oportunidad de mantenerse activo, destacando con cuatro jonrones, diez impulsadas y un OPS de 1.038. Ese rendimiento le devolvió visibilidad ante las franquicias de Grandes Ligas. A sus 38 años, Abreu sigue entrenando con disciplina y demostrando que conserva las herramientas para competir. Su carrera, marcada por poder, consistencia y liderazgo, refleja la perseverancia de un atleta que no se rinde y que todavía aspira a seguir dejando huella en el béisbol profesional.