CUBANO RAISEL IGLESIAS NO DEBIÓ DAR ESTE COMENTARIO

Raisel Iglesias ha escrito una trayectoria destacada en las Grandes Ligas que lo coloca como uno de los relevistas cubanos más sobresalientes de todos los tiempos. El pinero suma 246 juegos salvados, una cifra impresionante que lo ubica como el segundo en la historia de Cuba dentro de las Mayores, solo por detrás de Aroldis Chapman. Su consistencia en más de una década en el mejor béisbol del mundo se refleja en siete temporadas con al menos 20 rescates, incluida la presente, lo que lo consolida como un especialista confiable en el noveno inning.

La temporada 2025, sin embargo, no ha sido fácil para el derecho de 35 años. Entre abril y mayo atravesó uno de los peores tramos de su carrera al permitir 14 carreras limpias en apenas 20.1 entradas de labor, castigado además con siete cuadrangulares en ese lapso. Una racha difícil de digerir para un cerrador de su calibre y experiencia. Pese a ello, Iglesias nunca perdió la confianza en sus habilidades. En una entrevista concedida a la página de Instagram La Mejor de Atlanta, se mostró firme al asegurar: “ya llevo 11 años en las Ligas Mayores, conozco prácticamente a todos los equipos y no tengo nada que demostrar”.

Sus palabras reflejan la madurez de un pelotero que ha aprendido a convivir con los altibajos de la profesión. Tras reconocer que “las cosas no me estaban saliendo pese a hacer pitcheos de calidad”, agradeció haber podido reencontrarse con su mejor versión después del Juego de Estrellas, cuando comenzó a recuperar el ritmo y la confianza en la lomita. Los números lo confirman: desde mediados de julio su rendimiento ha dado un giro radical, y en agosto apenas ha permitido una carrera en 11 innings, ponchando a 10 rivales y dejando una efectividad microscópica de 0.82.

El propio Iglesias explicó cómo logró revertir la situación: “cuando uno tiene cierto tiempo en las Ligas Mayores aprende a salir más fácilmente de los malos ratos”. Añadió que la clave estuvo en “el entrenamiento diario y los ajustes de algunas deficiencias”, factores que permitieron que los resultados positivos volvieran a aparecer. Esta capacidad para sobreponerse a los malos momentos confirma la razón por la que ha podido sostenerse durante tantos años en el rol de cerrador en las Mayores.

No obstante, su repunte individual no ha alcanzado para cambiar el destino de los Atlanta Braves en esta campaña. El equipo inició con una racha negativa de 0-7, y aunque luego logró equilibrar parcialmente su balance, las lesiones en la rotación abridora, la irregularidad del bullpen y la baja de la ofensiva han condenado prácticamente sus aspiraciones de postemporada. Iglesias lamenta esa realidad: “arrancamos con 0-7, luego levantamos presión y llegamos a estar aproximadamente para el cincuenta por ciento, pero entonces aparecieron las lesiones de todos nuestros abridores, que se combinaron con ineficiencias del bullpen y bajas a la ofensiva”.

Más allá de los obstáculos colectivos, el cerrador cubano mantiene intacto un anhelo: ganar una Serie Mundial. “Es el mismo sueño que el de todo atleta en las Ligas Mayores. Algo que no he podido lograr. Los años van pasando y ahorita ya será hora de irme a casa”, confesó con sinceridad. En lo personal, se describe como “un jugador muy alegre que sale a divertirse aunque las cosas no le salgan bien, que trata de darle paso a lo negativo y quedarse con lo positivo”. Esa filosofía, unida a su talento, lo ha mantenido como una de las piezas más confiables del béisbol cubano en la élite mundial.