La noche del 22 de agosto en el Caribe Royal Orlando, en Florida, dejó una de las imágenes más dramáticas que se recuerdan recientemente en el boxeo profesional. El cubano Renny Viamonte (4-3-1) cayó fulminado tras recibir un brutal derechazo del brasileño Pedro Da Silva Conceicao, en un combate que estaba pactado a seis asaltos pero que apenas duró dos. El desenlace fue tan impactante que no solo silenció a los presentes en la arena, sino que rápidamente se viralizó en redes sociales, donde ya muchos lo señalan como firme candidato al “nocaut del año”.
El cubano llegaba a la velada con la ilusión de enderezar el rumbo de una carrera deportiva marcada por altibajos e interrogantes. Viamonte esperaba que un triunfo convincente pudiera colocarlo en el radar de las grandes promotoras y así acceder a mejores oportunidades dentro del boxeo rentado. Sin embargo, sus planes se desmoronaron de manera estrepitosa frente a un rival que no solo lo superó físicamente, sino que mostró mayor paciencia e inteligencia en el ring.
Desde el primer asalto se percibieron las señales de lo que vendría después. Ambos púgiles se estudiaron en los primeros compases, pero la guardia baja del antillano llamó la atención del público y generó preocupación entre los que siguen de cerca su carrera. Algunos interpretaron este detalle como un exceso de confianza, mientras que otros lo atribuyeron a un plan estratégico premeditado. Lo cierto es que esa decisión resultó fatal, pues dejó abierta una puerta que el brasileño aprovechó sin titubeos.
El segundo round fue el principio del fin. Da Silva Conceicao, consciente de la fragilidad defensiva de su rival, comenzó a soltar amagos y a probar su derecha, hasta que encontró el hueco perfecto. En cuestión de segundos descargó un potente derechazo que impactó de lleno en el rostro del cubano. El golpe fue devastador: Renny Viamonte se desplomó sobre la lona sin capacidad de reacción, provocando escenas de tensión entre los presentes.
La jueza Alicia Collins actuó con rapidez y detuvo inmediatamente el combate. El nocaut fue tan claro y contundente que no había margen para segundas interpretaciones. El brasileño, aunque celebró, lo hizo de manera contenida, consciente del daño que había causado con su pegada. La preocupación por el estado del cubano se convirtió en la prioridad y el silencio reinó en el recinto, interrumpido apenas por las expresiones de asombro del público, entre los que se encontraba el popular influencer y boxeador estadounidense Jake Paul, testigo directo de lo sucedido.
Las imágenes del desenlace no tardaron en recorrer las plataformas digitales. El periodista Carlos Ariel Linares compartió en Facebook fotografías del momento exacto en que Viamonte fue noqueado, y estas rápidamente se multiplicaron en redes sociales. El dramatismo de la caída, junto al hecho de que el cubano no respondió de inmediato a los estímulos externos, añadió un matiz preocupante que encendió los comentarios de los aficionados y expertos.
Este resultado supone un golpe muy duro para la carrera de Renny Viamonte. Mientras en otros combates los boxeadores cubanos suelen ser reconocidos por su potencia y capacidad técnica, en esta ocasión fue uno de ellos quien protagonizó la cara más amarga del deporte. El nocaut no solo dejó dudas sobre su preparación y estrategia, sino también sobre su futuro inmediato en el profesionalismo.
Lo vivido en Orlando quedará grabado como uno de los momentos más estrepitosos de la temporada boxística. Para el público, fue un espectáculo impresionante; para el brasileño, un triunfo rotundo; y para el cubano, una dolorosa lección que marcará un antes y un después en su trayectoria. El boxeo, en su crudeza, volvió a mostrar que un segundo de descuido puede significar el final de una pelea y, en ocasiones, el derrumbe de un proyecto deportivo.