OTRO PROBLEMA EN PELOTA CUBANA!! AUTORIDADES ENGAÑAN A LEANDRO MARTINEZ

El 10 de agosto volvió a encenderse una polémica en el béisbol cubano con la publicación de la nómina de Granma para la 64 Serie Nacional. Entre los convocados no apareció el nombre del lanzador zurdo Leandro Martínez, figura veterana y de amplia trayectoria, cuya ausencia no fue sorpresa para algunos, pero sí un golpe para quienes esperaban su regreso. La razón sigue siendo la sanción que pesa sobre él, un castigo que lo ha mantenido apartado de los terrenos y que, según recientes revelaciones, estuvo envuelto en promesas incumplidas por parte de las autoridades deportivas.

El periodista Pavel Otero reveló un detalle que agrava la situación: el propio Leandro le confesó que la dirección del INDER en Granma le había asegurado que su sanción sería reducida para permitirle jugar en esta Serie Nacional. Con esa expectativa, el pitcher se mantuvo entrenando y preparándose físicamente. Sin embargo, llegada la fecha del anuncio oficial, esa promesa no se cumplió y volvió a quedar fuera del equipo, confirmando que todo había sido una ilusión. Otero destacó además el sufrimiento que esta situación ha causado en la familia del atleta, quienes han vivido de cerca las consecuencias de un conflicto que ya lleva un año.

El caso de Leandro Martínez tiene un trasfondo conocido. Todo comenzó con un enfrentamiento verbal y luego disciplinario con el director técnico Ángel Ortega. La disputa escaló hasta el punto de requerir la intervención de un tribunal deportivo, que terminó fallando a favor del entrenador y manteniendo la sanción original. El castigo significaba un año de inactividad, lapso que ya se ha cumplido, pero que no se ha traducido en una reincorporación efectiva.

Lo más polémico de este episodio no es solo la severidad del castigo, sino la forma en que se manejó el proceso de “acercamiento” para supuestamente permitir su retorno. En meses anteriores, se percibió un clima de reconciliación y se hablaba de una resolución pacífica, lo que dio a entender que existía la voluntad de reintegrar al lanzador. Sin embargo, el anuncio del 10 de agosto dejó claro que se trató de una estrategia vacía que no condujo a nada concreto.

La afición granmense y gran parte del público cubano han mostrado su respaldo al jugador, señalando que su experiencia y calidad podrían aportar mucho a un equipo que busca mantenerse competitivo. El sentimiento general es que el caso ha sido manejado con un exceso de dureza y con poca transparencia, dañando tanto la imagen del béisbol provincial como la moral de un deportista que, pese a todo, ha seguido cumpliendo con su preparación.

El episodio deja en evidencia problemas más profundos en la gestión deportiva en Cuba, donde las promesas incumplidas y las decisiones arbitrarias parecen imponerse sobre el diálogo y el respeto al esfuerzo de los atletas. Para Leandro Martínez, este nuevo revés significa seguir esperando y soportando la frustración de no poder vestir el uniforme de su provincia, mientras que para la afición es un recordatorio de que las viejas prácticas de opacidad y castigos extremos siguen vigentes en el béisbol cubano.