ERISLANDY ALVAREZ NO DEBIÓ DECIR ESTO

En una rara muestra de franqueza pública, el campeón olímpico Erislandy Álvarez, una de las figuras más destacadas del deporte cubano actual, expuso recientemente las persistentes dificultades que enfrenta el equipo nacional de boxeo para mantener condiciones mínimas de entrenamiento.

Durante una entrevista para el podcast cubano Pidiendo Pista, conducido por la periodista Lilian Cid, Álvarez compartió desde el espacio habanero Arca de Noé una serie de declaraciones que revelan un panorama preocupante en uno de los deportes estratégicos del país.

“Tenemos médicos, fisioterapeutas, psicólogos. Pero nos hacen falta recursos. Tenemos piscina, pero no tenemos hielo. Antes teníamos hielo y no teníamos piscina”, explicó el boxeador, subrayando la inestabilidad de los recursos disponibles para la recuperación física diaria.

El hielo, una herramienta esencial para el tratamiento muscular y la prevención de lesiones, no está garantizado actualmente para los integrantes del equipo nacional, conocidos como los Domadores de Cuba. Su ausencia, explicó Álvarez, retrasa la recuperación física de los atletas, lo que puede impactar directamente en su rendimiento competitivo.

Otro insumo que escasea, según el campeón olímpico, es la parafina, utilizada en terapias para tratar lesiones en las manos, una dolencia común en la disciplina. “Son detalles que nos impiden entrenar adecuadamente. Cuando viajamos a otros países, esas necesidades básicas sí están cubiertas”, agregó.

Durante décadas, el boxeo ha sido considerado uno de los pilares del sistema deportivo cubano. Ha generado medallas olímpicas, campeones mundiales y momentos históricos que han elevado el prestigio del país en escenarios internacionales. Sin embargo, según Álvarez, esa tradición de excelencia no se refleja hoy en las condiciones de trabajo diario de sus protagonistas.

Un gesto personal de una colaboradora del propio podcast permitió recientemente hacer llegar hielo a la Escuela Nacional de Boxeo. Aunque significativo, el hecho pone de relieve la dependencia de soluciones informales en un sistema que, en teoría, debería estar diseñado para sostener a sus principales atletas.

Las declaraciones de Álvarez han generado conversación en redes sociales y entre seguidores del boxeo cubano. Representan no solo una crítica, sino una llamada de atención sobre las condiciones estructurales que afectan al deporte de alto rendimiento en la isla.

Mientras Cuba continúa enfrentando una crisis económica generalizada, las palabras del boxeador invitan a reflexionar sobre la sostenibilidad del modelo deportivo cubano y sobre las prioridades institucionales para quienes, a pesar de todo, siguen compitiendo y ganando en nombre del país.