QUE VERGUENZA!! SE ARMA OTRO PLEITO EN BESIBOL CUBANO

Lo que debía ser una jornada de semifinales en la Serie Provincial de béisbol en Granma terminó transformándose en un nuevo episodio de violencia que remueve las bases éticas del deporte nacional en Cuba. El partido entre Campechuela y Niquero, dos tradicionales equipos del oriente cubano, terminó en una batalla campal que hoy sacude las redes sociales y la conciencia colectiva del béisbol insular.

El incidente ocurrió el 8 de julio, en un contexto marcado por la precariedad organizativa, la falta de autoridad deportiva efectiva y la crisis que atraviesan los torneos domésticos, cada vez más alejados del ideal formativo que el deporte cubano alguna vez defendió con orgullo.


🥊 Del diamante a los puños

Todo se desató tras una decisión arbitral polémica que generó airados reclamos por parte del cuerpo técnico de uno de los conjuntos. Según testigos y videos compartidos en redes sociales, el enfrentamiento verbal escaló rápidamente hasta que uno de los involucrados —señalado por múltiples fuentes como un metodólogo deportivo— agredió físicamente al árbitro principal del juego.

Lejos de calmar la situación, el juez respondió con otro golpe, desatando una pelea a plena luz del día, en presencia de jóvenes peloteros y aficionados. Solo la intervención rápida de varios jugadores logró impedir que la violencia llegara a mayores.


📲 La indignación viral

El video fue compartido inicialmente por Ariel Fernando Guevara Zúñiga a través de Facebook, y su publicación encendió las alarmas en plataformas digitales y medios independientes. En su mensaje, exigió sanciones ejemplares para todos los implicados:

“Si el profesor inició la bronca no trabaja más en el béisbol, y si fue el árbitro, tampoco. Esto lleva expulsión definitiva del deporte. ¿Qué ejemplo puede dar un metodólogo a sus atletas?”, escribió Guevara en un mensaje que ya ha sido replicado en múltiples portales.

Las imágenes, de notable crudeza, muestran claramente los momentos de la agresión, convirtiendo al evento en una referencia dolorosa del estado actual del béisbol cubano.


⚠ Un síntoma de una enfermedad más profunda

Lejos de ser un hecho aislado, el altercado forma parte de una preocupante cadena de incidentes que reflejan la descomposición de los valores y la autoridad en los torneos nacionales. En los últimos años, el béisbol cubano ha visto cómo los niveles de agresividad, frustración e indisciplina aumentan, mientras las estructuras administrativas fallan en imponer normas claras.

A esto se suma el desgaste de los eventos provinciales, que alguna vez fueron semilleros de talento para la Serie Nacional y hoy apenas sobreviven entre escasez de recursos, deficiencia organizativa y falta de liderazgo ético.


🚨 ¿Y las consecuencias?

Hasta el momento, ni la Comisión Provincial de Béisbol ni la Dirección Nacional del INDER han emitido declaraciones oficiales. El silencio institucional solo profundiza la desconfianza pública y la sensación de impunidad.

La población deportiva exige respuestas. No basta con suspensiones administrativas o disculpas formales. Es necesaria una reforma integral, donde se defina con claridad el comportamiento esperado de árbitros, entrenadores y personal técnico, y se implementen protocolos reales de prevención y sanción.


🧩 Una crisis que va más allá del marcador

El béisbol cubano vive uno de sus momentos más difíciles, y las trifulcas como la de Granma no son la raíz del problema, sino el síntoma de una enfermedad mayor: desmoralización institucional, falta de liderazgo, decadencia en la formación de valores y ausencia de visión estratégica.

Lo ocurrido en Campechuela no debe archivarse como “otro escándalo más”. Es una alerta roja que urge a repensar el futuro del béisbol cubano antes de que la violencia y el caos se conviertan en costumbre.


Cuando la pelota se lanza al viento, lo que queda en el terreno es el carácter. Y en Granma, ese día, se perdió el juego más importante: el del respeto.