Denuncian abandono 3 boxeadores cubanos: del olimpo a la miseria

🥊 Ariel Hernández, Idel Torriente y Félix Lemus: del podio internacional al olvido estatal. Tres historias que estremecen al deporte cubano.


En Cuba, cuna de campeones olímpicos y potencia histórica del boxeo amateur, tres nombres resuenan aún en la memoria de los fanáticos: Ariel Hernández, Idel Torriente y Félix Lemus. Sin embargo, hoy no figuran en titulares por nuevos logros, sino por la cruda realidad que enfrentan: el abandono institucional y la lucha diaria por sobrevivir.

Tras años de sacrificios, medallas y himnos, la vida les deparó un retiro áspero. Sin respaldo, sin vivienda adecuada, sin reconocimiento digno. El país que los aplaudió en las arenas del mundo, hoy los deja en la sombra.


🥇 Ariel Hernández: bicampeón olímpico en la soledad de La Lisa

A los 53 años, Ariel Hernández Azcuy —oro olímpico en Barcelona 1992 y Atlanta 1996— trabaja como custodio en una Mipyme habanera, alejado del cuadrilátero que lo encumbró como uno de los púgiles más brillantes de la historia de Cuba.

“Soy custodio… Cuando estaba en la cima me lo daban todo. ¡Ahora qué? Los golpes de la vida duelen más que los del ring”, confiesa con una mezcla de resignación y tristeza.

En su etapa de gloria, conquistó títulos mundiales, Juegos de la Buena Voluntad y siete campeonatos nacionales consecutivos. Hoy, apenas percibe una pensión de 7.200 pesos cubanos (poco más de 20 dólares al mes) y lucha contra las secuelas del alcoholismo y el abandono emocional.

El bicampeón olímpico lamenta no haber podido boxear profesionalmente. Rechazó contratos en el extranjero por lealtad a su entrenador, Julio Mena, fallecido en 2018. Tras su muerte, cayó en una espiral de dolor: “Te metes en ese mundo. En tu mente estás solo”, relata con voz quebrada.


🥈 Idel Torriente: forzado al retiro, condenado al olvido

En los años ochenta, Idel Torriente Sáez era una figura respetada del equipo nacional. Campeón centroamericano y panamericano, fue obligado a retirarse a los 28 años por decisión técnica.

“Me dijeron que me fuera para la casa. Que ya no hacía falta”, recuerda. A partir de entonces, sus días se llenaron de madrugadas vacías y preguntas sin respuesta.

Intentó reinventarse como entrenador, pero el sistema lo marginó. Hoy, sobrevive con 7.690 pesos mensuales y denuncia la precariedad del deporte base: falta de guantes, malas condiciones de los gimnasios y una juventud sin motivación.

“El boxeo ha bajado. No me atienden. Me tienen ahí, esperando que me retire”, lamenta.


🥉 Félix Lemus: sembrando en el campo tras el ring

A sus 64 años, Félix Lemus, excampeón centroamericano y rival del legendario Teófilo Stevenson, vive en condiciones paupérrimas en el campo cubano. Trabaja la tierra con el cuerpo maltrecho por cuatro hernias discales, una cervical operada y un infarto.

“Nadie se preocupa por mí, ni saben dónde estoy. Me fui al campo porque no tenía otra opción”, explica.

Recibe poco más de 3.000 pesos cubanos al mes. Su esposa, operada de cáncer, tampoco tiene pensión. Ha pedido ayuda durante años. La única respuesta concreta fue un juego de baño y una promesa de losas que jamás llegaron.

Lemus, además, denuncia discriminación racial y favoritismo político durante su carrera. Aunque ganó títulos y nunca fue noqueado, ni siquiera fue declarado oficialmente como “gloria deportiva”.


📉 Un patrón que se repite

Las historias de Hernández, Torriente y Lemus no son casos aislados. Son el reflejo de una política deportiva que exalta a sus atletas en la victoria, pero los olvida tras su retiro. El abandono económico, la negligencia institucional y la falta de reconocimiento golpean a quienes un día hicieron ondear la bandera cubana en lo más alto del podio.

“Tenemos que hacer más por el deporte. Algo pasa. Se van los atletas. El porqué, no lo sé… aunque creo que todos lo sabemos”, sentencia Ariel Hernández, como un eco incómodo de la verdad.


🔚 Del ring al silencio

Los golpes del ring sanan. Los del abandono, no.
Estos hombres, que un día fueron gigantes sobre el cuadrilátero, hoy viven en la sombra. No buscan caridad, solo dignidad, memoria y justicia. Es hora de que Cuba y su aparato deportivo miren de frente a su historia y a sus verdaderos héroes. No solo cuando ganan, también cuando envejecen.